5 de June de 2011 00:02

Testimonios fotográficos de la Alemania del siglo XX

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Como un diálogo a través de los años, en el que ambas partes conciben la fotografía desde un mismo modo de entenderla y practicarla; así se armó'Salto de tiempo'. Una muestra que, hasta el 28 de agosto, en el Museo de la Ciudad, junta los testimonios visuales de dos fotoperiodistas alemanes del siglo XX: Erich Salomon (1886 - 1944) y Barbara Klemm (1939

Ambos buscaban retratar la vida cotidiana de su Alemania. Salomon la de sus iguales, la de la clase alta y política, la de una sociedad que no comprendía el naciente fervor por el nacionalsocialismo. Klemm, la Alemania del muro, la de los movimientos sociales y de la reunificación...

Pero el destello en el trabajo de ambos lo ponía esa especie de tercer ojo, la mirada que hallaba la historia detrás de la historia: aquello que escapaba del podio del político, eso que se difuminaba bajo el aura del artista, el chisme que se filtró de los registros oficiales: ver el contexto, pero sobre él, al individuo, al ser humano.

“No somos artistas, somos periodistas”, la frase pertenece tanto a Salomon, como a Klemm; una frase que se desvirtuaría con el tiempo, porque -dice Andreas Rost, curador de la muestra- sus imágenes son expuestas y valoradas en museos. Rost acompaña un recorrido por las imágenes. Mientras el blanco y negro confiesa la memoria de Alemania, él habla de los sujetos en las imágenes, del porqué de tal composición en las fotos y de los autores...

El pionero del fotoperiodismo moderno, Salomon -explica Rost- fue asesinado en Auschwitz, en manos de una clase a la que nunca comprendió, pues él era parte de la clase alta. Un sector al que retrató desde la cercanía, con su ‘cámara escondida’, evitando las puestas en escena clásicas para la prensa. “Era un paparazi, sin interés en el sensacionalismo, sino en la vida normal. En realidad, un caballero”, dice Rost.

Klemm, por su parte, creció en medio de una familia de artistas. Con su padre envuelto en la pintura y su hermana moldeando esculturas, ella conocía de historia del arte, manejo de la luz, la línea, la composición. Además -cuenta Rost- trabajó para un periódico que creía en la palabra y no en la imagen, pero ella ilustraba artículos de filósofos y escritores, con una sola foto. Por eso, esperaba el momento, pero también tejía relaciones entre los sujetos de la imagen, buscaba connotar.

La curaduría de la muestra responde a las formas de representar la historia de un país y la historia de la técnicas fotográficas mediante el trabajo de dos fotoperiodistas, que aunque no se lo propusieron hicieron arte.

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