17 de June de 2012 00:01

Teatro del Cielo apela al humor dramático

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‘Luna de Miel… Lotra de Sal’ es la obra que presenta, hasta hoy (18:30), el Grupo Teatro del Cielo en el Patio de Comedias. Lola (Yanet Gómez) y Berni (Martín Peña) están recién casados; ambos se conocieron de una manera extraña, en una especie de colisión. Y durante la obra atraviesan por los sinsabores de una relación sin comunicación.

Lola recuerda: “Bien me lo decía mi madre”; Berni se lamenta: “Un solo paso en falso y se acaba la libertad del hombre”. Frases de este tipo dan pie para que el público ría al poder identificarse, en mayor o menor medida, con ellas, porque quizá también las han utilizado, para conseguir que el otro, su pareja, se sienta culpable.

La historia, con una hora de duración, transcurre entre un histrionismo gestual que le da un toque de dramatismo cómico a la obra. Lola con su rostro tenso, y una voz que varía entre melosa y carrasposa según su estado de ánimo; y Berni con su expresión asustada cada vez que quiere decir una palabra.

El escenario se convierte en el campo de batalla, las palabras y las acciones cotidianas son armas para la realidad; el cuerpo y los movimientos armónicos y sincronizados con la música son la forma en la que aflora el subconsciente, un limbo de emociones.

Si bien el fuerte de la obra se centra en la expresión corporal, ninguno de los otros elementos queda desatendido. La voz, la música y la iluminación se conjugan automáticamente con la coreografía de los actores.

Esta obra se sostiene mucho en la expresión corporal. El cuerpo se convierte en el instrumento de comunicación de los personajes. Como explica Martín Peña, director y actor, muchas veces existen sentimientos y sensaciones que las palabras no pueden expresar y es ahí que el cuerpo el que debe tomar la posta.

El grupo Teatro del Cielo se caracteriza por el manejo de la técnica de mimo corporal dramático, creada por el francés Etienne Decroux en los años 60, y esta obra no es la excepción. Siempre busca la estilización de los movimientos, que son continuos y armónicos, empáticos con la música; también son los que comunican la trama y el conflicto.

El grupo ha recorrido con esta obra varios países de Latinoamérica, como Chile, Argentina, República Dominicana, Costa Rica. El hecho de que trate un tema universal, como el matrimonio y su conflicto, hace que el público pueda verse reflejado y la obra no se cierre a un solo entorno.

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