La Primera Guerra Mundial fue solo el final de una cadena de errores

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Ivonne Guzmán. Editora

El escritor peruano Fernando Iwasaki decía hace poco en una entrevista que "los libros han desaparecido de la formación de la mayoría de políticos y hombres de empresa. ¡Es muy difícil hoy encontrar a un político con lecturas!". Bajo esta premisa, cabría aplicar una encuesta a los líderes del G7 y a algunos otros actores políticos mundiales importantes para saber quiénes de ellos ya leyeron '1914. De la paz a la guerra' (Turner Noema), de Margaret MacMillan. Podría haber sorpresas, pero lo más seguro es que las respuestas sean decepcionantes. Y por la falta de esta y muchas otras lecturas, todos podríamos estar condenados a repetir y a sufrir las consecuencias de los errores del pasado, como las odiosas guerras.

MacMillan es rectora del St. Antony's College, en la Universidad de Oxford, es una de las historiadoras más prestigiosas del mundo y, junto con Christopher Clark y Harold James, una autoridad en la Primera Guerra Mundial. A propósito del centenario de la llamada Gran Guerra, los tres aportan con investigaciones que dejan ver un preocupante parecido entre el mundo que hizo posible ese conflicto mundial hace 100 años y la sociedad actual.

¿Estamos 'poniendo la mesa' para una tercera guerra mundial? En una reciente entrevista telefónica, MacMillan dice que el estallido de una guerra mundial ahora es improbable; "porque las armas son tan destructivas y de tan largo alcance en este momento que un conflicto mundial sería demasiado costoso para todos". Aunque no imposible. De hecho, la tensa situación que se vive en Ucrania en este momento hace que la historiadora canadiense eche mano del adjetivo "preocupante" para calificar a lo que pasa en esa zona.

Como ella misma demuestra en su exhaustiva investigación de casi 800 páginas, no hacen falta grandes motivos para desatar el horror de una guerra. Basta con que unos egos erizados se crucen con una autoestima baja o un militar caprichoso (todos con el poder suficiente o el cargo necesario) para que la guerra pase de ser una amenaza a una realidad.

Con una prosa sencilla y pulcra, MacMillan recrea los años de prosperidad que precedieron a 1914. Entonces también se pensaba que una guerra de gran magnitud era imposible, porque no era racional, porque era muy costosa... igual que ahora. "Resulta cómodo -escribe la autora en la introducción del libro- encogerse de hombros y decir que la Gran Guerra fue inevitable; pero se trata de una conclusión peligrosa, y más teniendo en cuenta que nuestro mundo se asemeja en algunos aspectos, aunque no en todos (...) al mundo que fue barrido por la guerra. El de hoy se enfrenta a desafíos similares, de orden revolucionario e ideológico, como el auge de la violencia religiosa o de las protestas sociales; y también a otros que nacen de la tensión entre las naciones que prosperan y las que entran en decadencia, como China y Estados Unidos. Necesitamos pensar cuidadosamente acerca de cómo se generan las guerras y cómo podemos preservar la paz".

Entre las diferencias que se pueden señalar entre 1914 y 2014, durante la conversación menciona el tipo que guerras que se libran. "Tenemos muchas guerras de baja intensidad y larga duración, y muchas de ellas son guerras civiles; también vivimos guerras con nexos internacionales inspiradas en ideologías religiosas, que cruzan fronteras; estoy pensando en Al Qaeda y su guerra contra Occidente. Actualmente no vemos muchos conflictos organizados por los Estados ni entre Estados".

El de MacMillan es un libro para leer lápiz en mano y con tiempo, para digerir toda la información que va dando forma al gran tapiz de la historia mundial. Un tapiz que ella transforma de una mancha abstracta y caótica, en un paisaje conocido y fácil de comprender. Ojalá para tomar las medidas del caso y no repetir la fatídica historia.

En Contexto. Este año el mundo recuerda la Primera Guerra Mundial. Varios estudios señalan los parecidos de esa época con la actualidad. Aunque un tercer conflicto de escala mundial se ve improbable, no faltan los historiadores que señalan la urgencia de aprender del pasado.

De 1914 a 2014

  • Rusia. Está tratando de reposicionarse; es una potencia geográfica.
  • Japón. Un poder pacífico estos años, pero ya quiere poderío militar.
  • Alemania. Potencia económica, reacia a desarrollar poder militar.
  • China. Potencia económica, pero no militar. Un país en claro ascenso.
  • Francia y Gran Bretaña. Expotencias que añoran el poder pasado.
  • EE.UU. Potencia económica y militar, que enfrenta el reto chino.
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