16 de February de 2012 00:00

La oratoria es ajena a los jóvenes contemporáneos

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La oratoria, el género más completo de la Literatura, tuvo sus tiempos dorados entre los años 50 y 80 en el país. Actualmente está casi exclusivamente confinado al ámbito colegial. Ayer, por ejemplo, se realizó en Ambato un evento de oratoria como parte de la celebración de su fiesta de las Flores y las Frutas.

Los chicos de 10 colegios de la ciudad participaron en este encuentro que se cumplió a las 10:00 en el Centro Cultural Eugenia Mera. El evento se denominó‘El arte de hablar con elocuencia’ y es uno de los pocos actos de estas características que se organizan en esta urbe.

La oratoria empezó en Sicilia y tuvo su apogeo en Grecia con los redactores de discursos como Demóstenes y Sócrates que impuso la razón a su trabajo.

Como en muchos otros lugares del país, en Ambato este género ha perdido vigencia. En la actualidad, los oradores se pueden contar con los dedos de la mano.

Según algunos intelectuales consultados como Marcelo Robayo, Mario Mora Nieto y Édgar Castellanos, esto se debe a una deficiente formación académica y al escaso interés por la lectura.

A esto se suma, según los expertos, la falta de un proceso sostenido e integral de la aplicación de la oratoria en las escuelas, colegios y en las universidades.

“En este momento, los políticos utilizan un simple discurso sin contenido ideológico. Es superficial y se sustenta con un léxico limitado y con una vocalización deficiente. Se está perdiendo la oratoria política, religiosa y educativa que tanta admiración ocasionaba antaño”, dice el orador ambateño Marcelo Robayo.

Según él, este género está casi olvidado en el país. Pero no fue siempre así. Para Robayo, hubo personajes de la política como José María Velasco Ibarra, Camilo Ponce, Carlos Julio Arrosemena, Raúl Clemente Huerta, Jorge Salvador Lara, Jaime Roldós Aguilera, entre otros, que mantenían a sus audiencias totalmente concentradas mientras ellos aplicaban el desenvolvimiento escénico, la mirada fija en la gente y la modulación adecuada.

Para Mario Mora, director de la Casa de Montalvo, en Ambato se destacaron Juan Benigno Vela, Reinaldo Miño y otros personajes de la historia, la política y la iglesia. “Hubo religiosos, como Vicente Cisneros, que desde el púlpito convencían a los feligreses”.

Édgar Castellanos, poeta y orador, cree que la oratoria debería ser parte del pénsum de estudios. “Los chicos deben aprender a exponer bien sus ideas y con eso formar a mejores políticos”.

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