13 de February de 2012 00:00

El nuevo consentido del Teatro Sucre

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Aunque los brazos de Boris Cepeda no podían extenderse tanto para dar un abrazo a un viejo conocido, fueron sus manos las que dieron la bienvenida al nuevo piano del Teatro Nacional Sucre.

Tocándolo una y otra vez, repasando sus dedos por el teclado, escuchando con atención la acústica del Teatro, la mañana del lunes 6 Cepeda no paraba de interpretar una de las piezas para piano de su predilección. Para él era un verdadero momento de regocijo ver ese instrumento de percusión que había conocido varios meses atrás en Bayreuth (Alemania).

Tras ese momento de intimidad músico-instrumento, el pianista se aprestó a recibirnos para conversar sobre el nuevo Steingraeber & Söhne adquirido por el Teatro Nacional Sucre. El motivo de buscarlo para hablar de ello se debe a que fue él quien recomendó esta marca de pianos para el escenario capitalino.

Según recuerda, hace poco más de un año recibió un correo electrónico de ‘Chía’ Patiño, directora de la Fundación del Teatro Nacional Sucre, en el que la maestra le pedía que le recomendara una casa de pianos que ofrezca un instrumento idóneo para la ciudad.

“Yo dije Steingraeber”, comenta el pianista. Para él, esta marca, que acaba de cumplir 160 años de luthería, ofrecía todos los requerimientos que necesitaba uno de los escenarios más destacados del país. Y, al parecer, su decisión no fue errada.

Desde el primer contacto con la empresa alemana -Cepeda había interpretado por primera vez en un Steingraeber hacia 1999- el pianista ecuatoriano cuenta que recibió apertura para elegir un instrumento de alta calidad.

Es así que entre sus recuerdos se encuentra la noche en la que probó cinco pianos hasta conocer cuál era el adecuado. Para ese entonces, en enero del año pasado, el Steingraeber que se encuentra en el Sucre había cumplido poco más de un mes de fabricación (su construcción tardó 14 meses).

Ahora, un año después de ese encuentro, Cepeda solo tiene una conclusión: “Es grato volver a interpretar con un amigo de excelente calidad”.

Crear lazos de amistad es una de las cosas que ha motivado la presencia del nuevo piano del Teatro. Un ejemplo de ello fue es la presencia, la semana pasada, de Udo Schmidt-Steingraeber, gerente de la casa fabricante.

Sexta generación de luthiers, Schmidt-Steingraeber no disimuló su emoción al ver por primera vez un piano que lleva su nombre en un escenario sudamericano.

Entre fotografías al piano y a la arquitectura del Teatro, el alemán comentaba: “Nuestro piano más cercano está en Orlando (EE.UU.). Estamos entusiasmados y orgullosos de tenerlo aquí”.

Ese entusiasmo de hacer negocios en la región llevó a la casa Steingraeber a firmar un contrato con el Teatro Sucre que incluye mantenimiento prolongado del instrumento, un juego de cuerdas, dos bancos de piano y otros servicios. Así, en los más de USD 135 mil que costó el piano, como precisa Patiño, se encuentra incluida una serie de beneficios que significará una presencia real de los fabricantes.

El contento de Cepeda y de Schmidt-Steingraeber se une al del músico y compositor Julio Bueno y al del violinista Tadashi Maeda. Ellos dos, cercanos a la vida del Teatro Sucre, tuvieron, en noviembre, la oportunidad de escuchar los primeros sonidos del piano en Ecuador.

Tanto Bueno como Maeda participaron en un concierto que ofreció la Fundación Teatro Sucre cuando llegó el piano al país. Para esa ocasión, Bueno, junto al grupo Quimera, interpretó varios pasillos ecuatorianos. Con ello, a razón del compositor, “quedó asentada la versatilidad que posee el instrumento para adaptarse a toda clase de ritmos”.

De esta manera, “por primera vez, en sus 125 años de vida, el Teatro Nacional Sucre posee un verdadero piano de concierto”, asegura Patiño; un instrumento “bien balanceado con un sonido sutil”, según Maeda; y una “maquinaria muy fina”, a razón del maestro Julio Bueno.

160 años en el mundo de la luthería

Posicionada entre las cinco mejores marcas de pianos del mundo, Steingraeber & Söhne es una fabricante alemana nacida en Bayreuth, en 1852.

Con cerca de 46 000 pianos alrededor del mundo, en la actualidad la empresa familiar está al mando de Udo Schmidt-Steingraeber, sexta generación de luthiers alemanes.

En su negociación con la Fundación Teatro Nacional Sucre, la fábrica alemana concretó la venta de su modelo E-272, un piano de cola para concierto.

Tomando como base el piano de cola para concierto 265, del año 1895, el modelo E-272 se desarrolló entre 1997 y 2002.

Considerado por muchos pianistas como un instrumento singular, lo hacen único características tales como la forma poco común del lado exterior que refleja el sonido, la combinación de barrajes radiales y cuadrangulares.

Luego de las pruebas comparativas realizadas entre 11 pianos de cola para concierto de los más importantes fabricantes, la revista Le Monde de la Musique (París) determinó que “para interpretar a Bach, Mozart y Beethoven difícilmente se encontrará hoy día algo mejor”.

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