10 de September de 2012 00:03

Las novelas de Qiu Xiaolong sacuden a la alta dirigencia china

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Guan Hong Ying era una trabajadora modelo del Partido Comunista chino (PCCh) que apareció muerta en un río en las afueras de Shanghái.

El caso cayó en manos del inspector jefe Chen Cao, quien contra las advertencias de sus superiores investigó, siguió las pistas, y encontró un mundo en que los altos mandos del Régimen y sus familiares abusaban impunemente de las clases inferiores. Lo opuesto a una sociedad que se dice igualitaria.

Guan es un personaje de ‘Muerte de una heroína roja’ (Tusquets, 2006), la primera de una saga de hasta ahora seis novelas policiales protagonizadas por el inspector jefe Chen, la mayor creación del escritor Qiu Xiaolong (Shanghái, 1953).

Por sus ingredientes y personajes, el crimen de ‘Muerte de una heroína roja’ se parece al cometido por Gu Kailai, la esposa del alto miembro del PCCh caído en desgracia, Bo Xilai, cuya pena de muerte por el asesinato del empresario británico Neil Heywood fue conmutada esta semana por presidio perpetuo (ver tema relacionado).

“No hay nada realmente nuevo en la política china”, dice Qiu Xiaolong. El escritor (radicado en Estados Unidos, casado, una hija) ambientó‘Muerte de...’ en 1990, un año después de la masacre de Tiananmen, una época en que la introducción del capitalismo profundizaba las diferencias sociales: dos o tres generaciones de familias hacinadas en pequeños departamentos y, por otro lado, empresarios-familiares de la alta dirigencia comunista que aprovechaban las nuevas oportunidades del mercado.

El caso de Bo Xilai y Gu Kailai parece la trama de una de sus novelas. Pero el ‘perdón’ a la señora Gu parece ser nuevo en la política china. ¿Qué opina respecto de la decisión del Gobierno chino de cambiar la pena de muerte a Gu por presidio perpetuo?

El llamado ‘perdón’ se mide de acuerdo con las necesidades políticas. No creo que sea una cuestión de ‘cambiar pena de muerte por cadena perpetua’. En la sociedad feudal china había un dicho que rezaba que ‘el derecho penal no es aplicable a altos funcionarios’. Todo por el bien de la política. Si un crimen similar al de Kailai fuera cometido por un ciudadano de a pie, la pena de muerte sería un hecho.

En el relato, el autor del crimen es el hijo de un alto cargo del PC, que actuaba impunemente amparado en el poder de su padre. Cuando se comprobó su culpabilidad, fue ejecutado.

Igual que en ‘Muerte de una heroína roja’, el caso de Gu y Bo es un escándalo político con venganzas, excesos y abusos de la alta dirigencia china. ¿Cómo cree usted que los chinos tomen este tipo de casos, en una sociedad que se supone busca la igualdad?

La mayoría de la gente ha renunciado a la esperanza de una sociedad que ‘se supone lucha por la igualdad’. En el libro, el término utilizado en ese momento era ‘hijos de cuadros altos’; en otras palabras, privilegios, excesos y abusos, que vinieron de las ventajas de los puestos de sus padres en el Partido Comunista.

Pero, hoy en día, esos ‘principitos’ se han convertido ellos mismos en ‘cuadros altos’. De hecho, en el próximo congreso del Partido Comunista de China -que se realizará en octubre-, por lo menos un par de ‘príncipes’ entrará en el Comité Permanente del Buró Político del PCCh, la cima a de la estructura de poder, con Xi Jingping, él mismo un ex ‘principito’, en la posición número uno.

¿Recuerda algún caso similar en la alta dirigencia china? Parece buen material para una novela del inspector jefe Chen Cao.

Casos similares han sucedido a altos funcionarios chinos, pero ninguno tan dramático, violento y surrealista como este. Incluso es más extraño que la ficción de mi inspector Chen. Es un gran material para el inspector Chen Cao. No puedo estar más de acuerdo.

Pensando en ficción, ¿cómo habría investigado el caso el inspector jefe Chen si hubiera caído en sus manos?

En el escándalo de Bo, el jefe de la Policía de Chongqing, Wang Lijun (un ‘superpolicía’ que entregó parte de las pruebas del complot orquestado por Gu Kailai para matar a Neil Heywood) jugó un rol importante -horrible e innoble, a su manera-. El inspector tiene una posición similar en Shanghái (inferior en la política del Partido), pero no caería tan bajo. Será más interesante para el libro que estoy trabajando.

HOJA DE VIDA
Qiu Xiaolong. Nació en Shanghái en 1953. Es el creador del inspector Chen Cao.

Experiencia. Su personaje ha lidiado con escándalos como el del asesinato del empresario británico Neil Heywood.


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