25 de January de 2011 00:00

Música que se toca sin batuta

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En el Teatro Centro Cívico, en el sur de Guayaquil, la música nunca cesa. Los instrumentos no se quedan quietos para nada. Una vez que la Orquesta Sinfónica de Guayaquil (OSG) deja de ensayar, es la oportunidad para que sus miembros se reagrupen en ensambles. Y sigan tocando.

Los ensambles, grupos más pequeños de música de cámara, han sido la forma más práctica que varios músicos han encontrado para ganar un poco más de dinero, y de incursionar en sus proyectos artísticos propios.

Julio Novillo, violinista, es el líder del ‘Cuarteto de cuerdas Sonata’. Una vez que los ensayos de la OSG terminan, es su turno de tomar el celular y empezar a llamar a sus colegas. Tienen que ensayar. Usualmente lo hacen en una pequeña sala en el mismo Centro Cívico.

Para él, el cuarteto Sonata es una manera diferente de expresión artística. “Nos organizamos con anticipación, entre nosotros. Dependiendo de la presentación, nos reunimos dos veces a la semana. Cuando la presentación es grande, ensayamos además por las noches”.

A través de la ejecución de música de cámara, que es escrita para un grupo pequeño de instrumentos, que además es ideal para espacios pequeños, los músicos pueden asegurar un mayor número de horas de trabajo.

Solo en la Orquesta Sinfónica de Guayaquil se cuentan ocho ensambles. Estos grupos suelen ser de cuerdas o de vientos y algunos están compuestos por cuatro músicos, mientras que otros llegan a los 15.

‘Camerata del Pacífico’ es el nombre de otra agrupación de este tipo; la dirige el violinista y concertino Iván Fabre, desde el año 2007. Es de las más grandes, pues tiene 15 integrantes.

Compartimos la misma pasión –comenta Fabre– por la música de cámara. “La difusión de este género musical es importante porque es distinto al de una orquesta sinfónica. La OSG puede tocar ese repertorio, pero no con frecuencia. Si la orquesta solo tocara piezas que emplean cuerdas, entonces estarían sin trabajo la flauta, el oboe, el trombón y los demás instrumentos”.

Davit Harutyunyan, director de la OSG, señala que dentro de estas agrupaciones los miembros tienen la ventaja de estar en contacto con una visión distinta de la música. “Dos músicos pueden tener diferentes temperamentos, estilos, interpretación y ganas de sentir la música”.

Para Marcelo Pepper, violinista y líder del grupo de cámara del Consulado de Mónaco, cada minuto de ensayo es importante. Su ensamble dedica de dos a tres horas diarias para practicar.

Las presentaciones de estos ensambles no tienen una periodicidad tan frecuente como las de la orquesta (dos al mes). En el caso de Pepper y sus compañeros, se presentan una vez al mes.

fakeFCKRemoveLos repertorios para las presentaciones dependen de la temática del concierto, que son muy variadas. Leonardo León, flauta traversa y miembro del ‘Quinteto de viento Santiago de Guayaquil’ indica que en la música de cámara se puede interpretar diversas obras del romanticismo, barroca, clasicismo, jazz y música popular. La idea es tener una amplia oferta musical.

Los lugares donde estos ensambles se ponen en escena son usualmente iglesias, sitios públicos, centros culturales o en el mismo Teatro Centro Cívico. Las presentaciones son gratuitas. En estas actividades ellos no obtienen ninguna remuneración.

Por esto, algunos ensambles buscan el auspicio de instituciones que financien sus presentaciones. ‘Sonata’, por ejemplo, es auspiciado por el Municipio de Guayaquil. En cambio, el grupo de cámara del Consulado de Mónaco es apoyado por ese organismo internacional.

Uno empieza, como todo -señala Pepper-, por amor al arte. “Presentarnos aquí y allá. Pero varios miembros tienen necesidades económicas”.

Aún así, los músicos no se rinden y no dejan las partituras. Prefieren seguir tocando y compartiendo el amor que dicen sentir hacia la música.

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