28 de November de 2012 00:02

Morin vislumbra una metamorfosis

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En la vida quiteña, pocos son los personajes del ámbito intelectual que han causado tanto revuelo como Edgar Morin, el pensador francés que este lunes llegó a la ciudad para dictar dos conferencias en torno a sus más recientes planteamientos, contemplados su último libro ‘La vía para el futuro de la humanidad’.

En sus intervenciones, que reunieron a casi 3 000 personas (entre las charlas en la Casa de la Cultura y la Flacso) en torno al debate constructivista, Morin volvía insistentemente a la pregunta por el ser humano. Para él la posible respuesta se vislumbra en el replanteamiento de los modelos educativos, aquellos que permiten mirar a los acontecimientos como reveladores de realidades.

Los nuevos procesos educativos no fueron el único tema tratado en las distintas charlas que realizó en Quito. Además, hubo tres puntos destacados sobre los que se sostiene su visión del mundo: las izquierdas, la angustia sobre la existencia y el metasistema. Son tres pilares cuya construcción ya se mira claramente en ‘Pensar Europa’ (1987), estudio sobre la pluralidad social y cultural europea.

Las izquierdas

Siempre ha existido una vinculación directa entre el pensamiento de Morin y los procesos políticos europeos. Ejemplo de esto fue su intenso rol como activista del movimiento francés contra el movimiento nazi y del Partido Comunista Francés.

Aun cuando gran parte de su juventud y madurez estuvieron inmersas en los movimientos de izquierda, en la actualidad los mira como “fosilizados”. Algo que, a su criterio, es distinto en los países latinoamericanos, donde “no se habla de una izquierda sino de izquierdas”.

La pluralidad en el uso de este término resulta algo problemática para Alejandro Peñafiel, filósofo ecuatoriano. Para él, “la pluralidad de éste se convierte en un problema a nivel epistemológico. De esta manera, la pregunta por la finalidad de la izquierda se convertiría, siguiendo a Morin, en una cuestión sobre la posibilidad de hablar de varios procesos, cuya matriz no está definida”.

Angustia y existencia

“La pregunta por el ser humano tiene, como una de sus detonantes, la angustia por la existencia”. Con estas palabras, la filósofa Andrea Carrera explica cómo en el cuestionamiento sobre el sentido de la existencia del humano está implícita la angustia por conocer la finalidad del mismo. Planteamiento que Morin toma como un punto de partida para disertar sobre su idea del ser humano como un fenómeno total.

Al momento de plantear este punto, Morin no solo abre el camino para hablar sobre el humano. A la postre, es una invitación a criticar la condición actual de la humanidad en la que el violento desarrollo de la técnica, de la industria, de la economía sin regulación, “lleva a las personas a convertirse en meros instrumentos y no en artífices de los procesos de cambio”, como dice Carrera, parafraseando a Morin.

El metasistema

Para Morin estos elementos que forman parte de la acelerada carrera por la tecnificación y consumo son el reflejo de algo concreto: la idea de desarrollo, cuya cara negativa centra su atención hacia el “individualismo y el egoísmo”.

“Por esto hay que criticar la noción de desarrollo. El desarrollo es un modelo técnico que se impone a los otros pueblos sin tener en cuenta la diversidad de las culturas. Cada cultura tiene su personalidad. No se puede pensar en un modelo estandarizado que se imponga a las naciones, a los pueblos”, sostiene Morin.

Según el pensador francés, el modelo de desarrollo debe ser sustituido por el de metasistema. Un ejemplo de metasistema que pone es aquel que entiende a la agricultura como un medio para desarrollar una economía social y solidaria. En contraposición de la visión industrial y utilitaria por la que está marcada actualmente.

Como sostiene en su libro, solo con un metasistema se iniciaría una reforma en los procesos sociales. Reforma que para el pensador es más que nada una metamorfosis en la que se vuelve necesaria la revalorización de la idea de integración. Así, estructuras como familia, vida, amor, volverían a formar parte de la dinámica de las sociedades.

Edgar Morin

Es  sociólogo y antropólogo. Nació en Francia. Sus estudios versan sobre la  crisis interna del individuo. Una de sus propuestas es la  comprensión del “individuo sociológico”; esto es posible a través de  una “investigación multidimensional” (uso de diversas ciencias para estudiar los hechos ).

Hizo sus estudios  en la Sorbona y en la Universidad de Toulouse. Es licenciado en geografía e historia y en derecho. Cursó posteriormente sociología, economía y filosofía.

El pensamiento complejo

En 1977, Edgar Morin publica ‘El Método’, su gran libro en el cual plasma su teoría sobre el pensamiento complejo.

Según Alberto Fernández, investigador del constructivismo francés, lo que Morin plantea en su texto es una revisión a la epistemología clásica.

“Mientras que la epistemología clásica asume que el conocimiento es un proceso meramente cognitivo, para Morin en este también confluyen aspectos de carácter espiritual, biológico, cultural, social, lingüístico, etc.”, explica el profesor Fernando Páez.

De esta manera, los fenómenos  ya no son objeto de estudio de una ciencia en específico sino que pueden ser analizados por varias ramas del conocimiento. Esto implica la imposibilidad de fragmentar la realidad, “porque significaría que  un hecho puede  ser estudiado solo por una ciencia”.

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