12 de October de 2012 00:03

Mo Yan, el premio Nobel para la ambigüedad literaria y política

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Con el Nobel de Literatura 2012 para Mo Yan son dos los autores chinos que han recibido el máximo galardón de las letras universales. El primero fue Gao Xingjian, en el 2000; aunque este siempre entró en el debate pues se lo consideró un premio político: un reconocimiento a la disidencia de los intelectuales chinos, más que a la calidad de su narrativa.

Pero, Mo Yan se convierte en el primer autor chino en ser reconocido y celebrado por y en su país; Xingjian radica en París.

Los organizadores del Nobel destacaron que Mo Yan con “un realismo alucinatorio fusiona los relatos tradicionales, la historia y lo contemporáneo”. Su seudónimo ‘Mo Yan’ significa “no hables” (su nombre real es Guan Moye); el autor ha sido retratado como de hablar pausado y modesto, y así respondió a la llamada de Peter Englund, de la Academia Sueca. La llamada sorprendió al escritor chino en la casa de su padre y en su primera reacción dijo sentirse “encantado y aterrorizado”.

Forzado a pastorear ganado y a abandonar la escuela durante la Revolución Cultural china, Mo Yan también laboró como obrero, antes de ingresar al Ejército Popular de Liberación, donde fue librero y obtuvo un título en Literatura, durante los 22 años que estuvo de servicio. En 1981 publicó su primera novela, ‘Lluvia en una noche de primavera’, desde entonces ha cultivado una obra de aproximadamente 80 títulos, entre novelas, ensayos y relatos; sin embargo solo cuatro han sido publicados en español.

Entre sus títulos, están ‘Grandes pechos, amplias caderas’, libro que fue objeto de censura; ‘Sorgo rojo’, acaso el más conocido en Occidente por la adaptación cinematográfica de 1987, dirigida por Zhang Yimou; ‘Las baladas del ajo’ y ‘La vida y la muerte me están desgastando’.

A pesar de ser celebrado como el escritor referencial de la China contemporánea, Mo Yan también ha merecido críticas de intelectuales chinos por su cercanía al partido comunista y por su reciente participación en una lectura en homenaje a Mao Zedong.

Sin embargo Mo Yan ha mantenido una postura ambigua con el Régimen chino, a veces catalogado como colaboracionista y otros como crítico de las políticas gubernamentales. En lo que respecta a su narrativa, el escritor apela a la sátira, para cuestionar y mover reflexiones sobre la crisis moral y, por ejemplo, las normas de planificación familiar del país asiático.

Esa ambigüedad también tiene paridad con lo explorado por el autor en sus creaciones literarias, donde fusiona ficción con hechos reales. Trazando líneas con referentes de la literatura occidental, voces críticas han visto en Mo Yan algo de Kafka, Faulkner o García Márquez. Quien estará feliz por esta premiación es el Nobel japonés Kenzaburo Oé, quien mencionó que “si pudiera escoger al próximo Premio Nobel, este sería Mo Yan”. En contracorriente, otros -entre ellos, el artista y disidente Ai Weiwei- recordaron a Liu Xiabo, Nobel de la Paz 2010, quien permanece en prisión.

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