4 de May de 2010 00:00

La metáfora de lo efímero en color

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Redacción Cultura

La realidad como pretexto y El mito y lo efímero es el nombre de la exposición pictórica que exhibieron, hace poco, en la Alianza Francesa, Byron Morejón Almeida y Ma. Eulalia Corral. Los dos artistas juegan con el color y la luz. “Estos elementos no vienen de una fuente externa, más bien de una interna, del ser”, dice Morejón, quien también ha dedicado su vida a la diplomacia. Los frutos, de tonos intensos que se ven en la muestra, son signos de le efímero como la vida.En la visión de Byron Morejón, todo es fugaz y deleznable. En las obras de gran formato, las frutas están sugeridas, reinventadas, soñadas. Son signos de lo deleznable en una sociedad de consumo que cosifica al hombre. Morejón expresa su emoción cuando habla del proceso creativo de las 30 obras; sin embargo, aprecia un cuadro de 1,20 m x1 que pronto irá a la ONU. Se trata de una obra en la cual se aprecian frutas podridas -hay una manzana que se asemeja a un corazón palpitante y lacerado-, junto a seres humanos vacíos, inermes; un Ícaro, como símbolo del vuelo fallido, está en la composición, a la cual Morejón la define como una metáfora de una tumba paleolítica. Morejón recuerda que una noticia, publicada en el 2000, lo conmovió y fue el motivo para crear su obra Historia de un viaje a la ilusión. En el puerto francés de Calais se halló un contenedor procedente de China. En su interior había 56 cadáveres de ciudadanos chinos. Fueron víctimas de una red de traficantes de personas y de blanqueo de dinero. Junto a la obra se aprecia un recorte de Diario El País, de Madrid, en el cual consta, en vez de la foto, una imagen captada con rayos x; allí se dibujan los cuerpos de los desafortunados. El pintor califica a este drama como una crónica de la desesperanza. “En mí provocó rebeldía y me animé a recrear, mediante la pintura, aquel dolor de los emigrantes que buscaban un sueño, una ilusión, una vida más digna”. Pintor desde hace 40 años, Morejón y María Eulalia Corral también expresan en su arte el esplendor de la vida. Por ejemplo, en El jardín de las Hespérides, las manzanas doradas de la inmortalidad refulgen. O unas manzanas verdes tienen formas femeninas y sensuales. Susana Cordero de Espinosa, escritora y académica, dice que María Eulalia y Byron Morejón trabajan al alimón, expresión andaluza que se aplica a la forma en que dos lidiadores citan con un solo capote al toro y tratan de burlarlo. “Los dos artistas -dice Cordero- eligen lo real que, en feliz expresión suya, es apenas pretexto: pre-texto, lo que precede y rige, a la vez el texto que desde la tela se nos muestra para ser leído, recreado, re-interpretado en el goce de la expectativa”.

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