14 de December de 2012 00:01

Medir la desmesura, en la caricatura de Jean Mulatier

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Antes de todo, quiere decir que está contento de estar acá, decir que le han hecho un gran honor, decir que vino por su amigo Alberto Ruiz… antesde todo, quiere hablar, hablar, hablar. Lo que pasa es que Jean Mulatier, el caricaturista francés famoso por su estilo hiperrealista, resultó una persona ‘trés bavard’ (‘muy habladora’, se traduciría quitándole a la expresión todo su efecto sonoro).

Cuando dibuja, muchas cosas se le acumulan en la cabeza,pero cuando tiene el chance de decirlas es un ¡boom! Para bien, no es puro bla, bla, bla. El discurso de Mulatier carga una forma de aproximarse a la gente y al cosmos, de descubrirlo, comprenderlo y representarlo. En su palabra hay un tono como el de los escritos de Carlos Castaneda o de Luis Ansa (en quien Mulatier ve a un segundo padre, a su maestro); como si hallase un mensaje oculto u otro camino para el conocimiento en el calor humano, en surelación con la naturaleza, en la armonía.

Entonces a cada pregunta Mulatier responde con reflexiones; pero lo hace en medio de gestos que parece se le contagia de cuanto dibujo ha hecho en sus 45 años de trazar la exageración. Y sobre esa exageración, ¿hay límites?, ¿se puede medir la desmesura?

Para él es un problema, a veces cuando habla libremente sin ser interrumpido siente tal poder, “especialmente cuando brilla el ego”, que se le vuelve difícil hallar el balance sobre lo que es necesario decir y lo que no.“Entonces cuando he dicho demasiado guardo silencio”; Mulatier adopta una posición de Buda y suelta un: “Meditemos”, para la risa de todos.

Finalmente contesta: “Es difícil medir la desmesura pero es la cosa más importante en la vida, en larelación con uno mismo y con los otros; es la base de toda filosofía y toda espiritualidad: la perfección del justo medio. Ya en cuanto a la caricatura, estapermite un margen de exageración más amplio que en la vida habitual, pero no esfácil; si lo fuera no estaríamos habalndo de ello”.

Para una caricatura no hay una receta, un ‘how to do’, una ecuación matemática, eso lo sabe Mulatier, pero como profesor que es (“increíblemente”, dice irónico), demuestra que “la caricatura es como correr, pero no puedes correr si no sabes caminar”. Y caminar es el dibujo clásico, lo realista antes de la exageración. Entonces, como si la clase se hubiera instalado ante él, discurre sobre anatomía, perspectiva, la línea de horizonte, el plano del papel recibiendo las tres dimensiones…

Pero ante la técnica, Jean impone su talento humano, esa forma de acercarse a los sujetos, de vaciarse ante ellos, de observarlos para guardar sus impresiones algunos minutos, de dejar que el dibujo natural del personaje vaya hacia él: se trata de reflexionar sobre lo que se comunicará. Todo lo resume con un proverbio: “Si quieres pintar rosas, déjalas que crezcan en tu pecho”.

Se ha considerado que la caricatura siempre tiende a la deformación, a lo grotesco; pero Mulatier –contrariamente– no exagera el defecto, sino las cualidades de un rostro. Quizá porque piensa que todos los seres humanos son sensibles a la belleza; que la primera expresión de un niño siempre es artística, aunque luego se pierda por los condicionamientos de la sociedad. Ante ello, Jean ve la sensibilidad como un músculo a ejercitar; a pesar de que cada vez sea más difícil exclamar la belleza de alguien en una sociedad crispada. “Hay una perdida de inocencia para con la belleza, ya no se la puede expresar libremente, depende de justificaciones ante las reglas. Ahora existe una especie de hipocresía social”.

Sin embargo, en las caricaturas de Mulatier algunas veces hay un trazo agresivo, otras uno más suave. ¿Eso depende de la personalidad del caricaturizado o de la subjetividad del dibujante? De las dos –responde– Jean, y recuerda un pasaje de los evangelios apócrifos, en el que Jesús dice: “Tu notienes más que la elección”. “¿La elección entre qué y qué?”, se pregunta eldibujante y él mismo se responde: “Entre lo que es bueno para ti y lo que no esbueno para ti”. Pero desafortunadamente –completa– en la actualidad hay la tendencia a ver todo lo malo y los dibujos reflejan lo monstruoso, el miedo, la negatividad, la violencia, “como si prefiriésemos comer un bistec podrido”.

Pero él marca una distancia, a él todavía le fascinan las tiras cómicas de Charlie Brown, donde halla la belleza interior de CharlesSchulz, cuyas viñetas son como pequeños alimentos que lo acompañan día a día. Y también en esa distancia, él insiste en buscar la belleza, en captarla por eso su afición por la fotografía y por eso se considera dibujante por sobre caricaturista.

Entonces se explica: “yo no te veo en caricatura, sino la belleza; y en lugar de los defectos intento hallar tu interior”; continúa. “Tengo un pensamiento bizarro: incluso la gente que mata lo hace con buena intención”. Y como sintiendo que su carácter ‘trés bavard’ ha ido demasiado lejos, para, hace silencio y recuerda a Zenón, el sabio de la antigüedad griega, para citarlo: “La naturaleza nos ha dado dos oídos, dos ojos y una lengua para que podamos oír y ver, más que hablar”. Y una sonrisa se dibuja bajo su gran nariz, indicio de una caricatura.

HOJA DE VIDA

Jean Mulatier

Nació enParís, en 1947. Estudió en la École Nationale Supérieure des Arts decoratifs.
Ha publicadoen Paris-Match, L'Express, Le Nouvel Observateur y otros.

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