23 de July de 2010 00:00

Mayra Silva ganó el Salón de Julio

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Redacción Guayaquil

‘Detuve al niño, al hombre, al anciano y no sabían dónde falleció Manuelita ni cuál era su casa ni dónde estaba ahora el polvo de sus huesos”. Fueron estos versos del poema de Pablo Neruda, La insepulta de Paita, los que inspiraron a la cuencana Mayra Silva, ganadora del Salón de Julio 2010.

Su obra, Manuelita sin gasofa, es una pintura de finos trazos en acuarela y tinta sobre cartulina. Su dimensión es 28 por 170 cm divididos en dos cuadros. Sobre un fondo blanco se muestra, en el primer cuadro, a una Manuela Sáenz cansada de luchar que decide soltar las riendas de su caballo. Está despeinada y con uniforme de general, similar al que usaba Simón Bolívar.

fakeFCKRemoveEn el segundo cuadro la Libertadora ha desaparecido, solo se observa la parte trasera del caballo, como si estuviera saliendo del marco. La autora dice que su intención fue evidenciar cómo el recuerdo de la heroica Manuela Sáenz (1797-1856) se está perdiendo. Pintar la obra le tomó a penas dos días, lo más complicado fue diseñar el concepto, dice. Al presentarla al concurso adjuntó el poema de Neruda.

“En esta obra lo que le interesó al jurado es el silencio, la limpieza con la que se está trabajando”, explica Alexandra Kennedy, directora del Salón. Añade que el arte latinoamericano se caracteriza por tener “mucho ruido”, es decir, un exceso de elementos que en ocasiones no están sustentados conceptualmente.

Para Kennedy, el significado de la obra ganadora va más allá de la idea de la autora. Considera que puede representar a cualquier persona que vive jalada por ideas, pero que al final no deja ningún rastro y por eso al morir nadie las recuerda.

En la edición número 51 del Salón de Julio, organizado por Museo Municipal de Guayaquil, se presentaron 132 obras. Pero el jurado consideró que solo ocho pinturas cumplían con los estándares para participar.

El segundo lugar lo obtuvo el milagreño Óscar Santillán, con la obra La habitación impasible. Consiste en la representación de una ventana neogótica sobre una pared. En el piso se dibuja su sombra con la pintura descascarada de la misma pared.

El tercer lugar fue para el guayaquileño Oswaldo Terreros. Su obra se denomina Sin título. Consiste en un tejido con un mensaje político: “El pueblo quiere mierda”.

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