La masificación musical, el reto de la Sinfónica Nacional

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Diego Ortiz. Redactor

Quizá quienes mejor conozcan el significado de la palabra transformaciones sean los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador (OSNE). Ellos han sido testigos de cambios radicales que en el último lustro han dejado como saldo cuatro directores (Emmanuel Siffert, Andrea Vela, Nathalie Marin y Álvaro Manzano), además de intensas modificaciones en su directorio. Es por eso que no sorprende que para este 2014 ya se anuncien nuevas mutaciones que buscan redireccionar a la primera orquesta del país.

El maestro Julio Bueno, actual director ejecutivo de la OSNE, adelanta que la agrupación trabajará sobre tres tipos de composiciones: académica, popular y fusiones. Una tripleta a través de la cual se busca expandir el campo de acción de la orquesta, que en 2013, y con 152 conciertos, llegó a 636 353 personas, según estadísticas que maneja el Ministerio de Cultura y Patrimonio.

Bajo este criterio, en la temporada 2014 arrancará el proyecto 1x1 de la OSNE. El mismo quiere incluir en cada uno de los repertorios obras que formen parte del pentagrama ecuatoriano. Y no solo se pondrá énfasis en las partituras de autores reconocidos como Luis Humberto Salgado (de quien se estrenará el Concierto para Corno, en mayo). Se abrirán espacios también para las creaciones nuevas y más contemporáneas, y, asimismo, el también músico y compositor asegura que emprenderá la búsqueda de aquellas que han estado guardadas en los archivos nacionales. Esto último es posible gracias al Circuito sinfónico del Ecuador, que incluye el intercambio de partituras entre las orquestas del país.

Con el afán de mayor presencia de los ecuatorianos en los programas de concierto, la inclusión de piezas ajenas al repertorio universal y académico se vuelve casi una necesidad. Necesidad resuelta en un proyecto roquero que se cuece al interior de la OSNE.

En octubre del 2013, la OSNE incursionó con su programa de música académica y popular en diferentes puntos de la ciudad. Mientras que en la Concha Acústica de la Villaflora realizaron un concierto acompañados por la banda de rock Descomunal, en Carapungo ofrecieron una presentación que incluyó música bomba a cargo del grupo Oro Negro. La afluencia de personas a esta clase de espectáculos, que congregaron a 4 000 espectadores, quiere ser superada en este año. Una de las propuestas está a cargo de la organización Al Sur del Cielo, que quiere programar un show de rock y música sinfónica este año.

Dar el paso hacia los requerimientos musicales del siglo XXI, dejando de lado el pasado decimonónico, incluye la salida de la Orquesta de las salas de concierto. Para lograrlo, la OSNE ha comprado los tráileres Stageline SL260 y SL320, que servirán como escenarios móviles en Quito y el país.

Ya en el plano estrictamente académico, en abril esta agrupación interpretará la Pasión según San Mateo, de J. S. Bach., en el marco del Festival Internacional de Música Sacra de Quito. Esta será la segunda participación de la OSNE en el 2014 en un festival (la primera será en el Ecuador Jazz, en marzo, junto a Michel Camilo).

Así se perfila, a breves rasgos, este año de la institución, la misma que arranca la temporada con un concierto este jueves 16, en el Teatro Sucre, y el viernes 17, en la Casa de la Música. En su aspiración de encontrarse con más público, la Orquesta no ha tenido problemas en incluir en sus programas ritmos cuya relación con la academia no ha sido de las mejores, como por ejemplo el tango.

  • ¿Más gente equivale a más y mejor música?

Si bien la masificación de los espectáculos musicales pareciese ser una de las inquietudes de la OSNE, esta siempre será objeto de debate, aún para músicos cercanos a la agrupación.

La maestra Celia Zaldumbide, de la Fundación Zaldumbide Rosales, señala que el proyecto de ampliar el público debe ser tomado con prudencia. "La ignorancia es muy grande y no se puede llegar a apreciar la música clásica como se debe", comenta. Ella resalta que toda música será siempre bella en tanto esté correctamente interpretada. Uno de los principales problemas que mira sobre el tema es que usualmente las orquestas sinfónicas no son diestras para tocar los ritmos regionales.

El pianista Andrés Torres, en cambio, enfatiza en que estos proyectos permiten ampliar el gusto de la gente con relación a la música sinfónica. Eso sí, y al igual que la maestra Zaldumbide, para él impera la destreza del intérprete al momento de generar nuevos públicos.

Y el compositor Pablo Freire mira con cuidado a esta clase de proyectos. Si bien estos conciertos permiten la inclusión de nuevos géneros y nuevos compositores, en los repertorios de la OSNE, también puede "acostumbrar mal" a un público que en el país se encuentra todavía en formación.

2 conciertos semanales, en promedio, está previsto que toque la sinfónica en el 2014.

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