El legado del 'Hombre Orquesta' se mantiene vivo en las calles

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Diego Ortiz. Redactor

Unas veces fue tratado como un criminal (en una entrevista contaba que en 2003 fue acusado de "subvertir el orden"). Otras, su público lo llamó genio del arte, gracias a su capacidad de concretar en un solo personaje las tradiciones músico-callejero-teatrales de la Sierra y de la Costa ecuatoriana.

Fabián Velasco, alias 'Hombre Orquesta' y 'Don Rosalino Poveda', fue un hombre con una vida pendular entre el rechazo y la aceptación de la colectividad.

Mañana se cumplirá la primera semana de su fallecimiento.

La gente prefiere no hablar sobre cuál fue la razón de su deceso. ¿Enfermedad o destino fatal? Con su partida se pone punto final a uno de sus sueños: ver a sus hijos cerca del estrellato. "Habrá un día en que los guaguas se topen con una bestia de saxofonista, mejor que yo. Ahí solo les pido que un rato me inviten a tocar con ellos, que no me abandonen", contaba a ÚLTIMAS NOTICIAS un par de años atrás.

En su atuendo, 'El Hombre Orquesta' jugaba con los elementos de la ecuatorianeidad. O por lo menos así lo piensa la socióloga Andrea Gutiérrez, quien en los últimos años siguió de cerca a Velasco como parte de una investigación sobre teatro y sociedad. Sus alpargatas, los colores de las cintas de su sombrero, y sus llamativas camisas, todos eran elementos que hablaban de las distintas calles y ciudades por las que transitó el artista.

Su pasión por convertir al mundo en el escenario para su arte lo llevó a formar parte del estudiantado del Conservatorio Nacional de Música. El investigador Pablo Guerrero recuerda, en una publicación reciente en su blog Memoria Musical del Ecuador, que sus conocimientos abarcaban géneros como el sanjuanito, el rock y otros de corte popular.

Esto le permitió formar parte del grupo Cancerbero, y entrar en contacto con artistas como Héctor Cisneros y Diego Espinoza. Esos fueron sus primeros pasos antes de fundar, en 1993, el colectivo Los Perros Calle...Jeros, que se autodefine como "taller de experimentos alquimusicoteatrales" y con quienes grabó el tema Guajira Mora, que forma parte de la banda sonora de la película 'Ratas, ratones y rateros'.

Con el cambio de siglo, los intereses de Velasco se distanciaron de lo que había vivido con Los Perros Calle...Jeros. Fue cuando empezó con el proyecto de 'El Hombre Orquesta', que con los años fue incorporando a sus hijos Jacinto, Moisés y Selva Mina.

Entre quienes vieron sus actuaciones se encuentran los vendedores de las plazas y parques de Quito. Uno de ellos es Alberto Lalaleo, quien desde hace más de cinco años vende cuadros en el sector de El Ejido. Él recuerda que Los Pichincha, como se conocía al grupo integrado por Velasco y sus hijos, estaban dando vueltas por la ciudad en busca de nuevas formas de apropiarse de esta. "Ellos eran como los vecinos entrañables que siempre saludaban con abrazo o un fuerte apretón de manos".

Natalia López, una de la estudiantes de Velasco, comenta que aquel hombre envuelto con coloridos trajes y cargando instrumentos por doquier, nunca se negaba a extender su mano a todos quienes necesitaban alivio.

"A Fabián le acompaña su saxofón por años; junto a él se ha combinado para expresarse artísticamente".

Tarík Núñez Fotógrafo y documentalista

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