Cultura

García Moreno, en tres versiones

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29 de December de 2012 00:02

No solo de Eloy Alfaro se llenaron páginas de tinta en el 2012. Si la figura emblemática de la revolución liberal fue elevada a los altares en los circuitos oficiales, la industria editorial ecuatoriana no olvidó otro personaje fundamental del siglo XIX: Gabriel García Moreno.

A fin de cuentas de lo que se trata es de conocer la historia de Ecuador. Y más todavía, cuando los dos convivieron y Alfaro combatió a García Moreno, quien debió huir, exiliarse y pudo volver apenas luego del 6 de agosto de 1875, día en que Faustino Rayo lo asesinara a golpe de machete en el atrio del Palacio de Carondelet.

Ya hace dos años, la Corporación para el Desarrollo de la Educación Universitaria (Codeu) asombró con el estudio del profesor de la Winona State University (Minnesota, un estado de tendencia progresista de EE.UU.) Peter V. N. Henderson titulado ‘Gabriel García Moreno y la formación de un Estado conservador en los Andes’.

Este año, bajo el sello de Paradiso Editores, se publicó ‘Expiación’, una interesante novela histórica escrita por Juan Ortiz García. Pero sin dudar, la joya es la legendaria biografía que se publicó hace 70 años en Argentina y que por primera vez este año se imprimió en Ecuador: ‘Vida de Don Gabriel García Moreno’, del novelista argentino Manuel Gálvez y publicada por La Fundación Jesús de la Misericordia.

La canonización de Gabriel García Moreno Gálvez es, en palabras de Benjamín Carrión, “el biógrafo argentino especializado en tiranos, como (Juan Manuel de) Rosas (gobernador de Buenos Aires) y García Moreno”. No es una coincidencia que las escribiera. Rosas tenía la misma pretensión de García Moreno: restablecer el orden en un país de continuas revueltas armadas y, sobre todo en su segundo gobierno, conservar y defender la religión Católica Apostólica Romana.

Por otra parte, Gálvez (Paraná,1882 - Buenos Aires1962) formó parte de la “generación del centenario” o también de “la reacción nacionalista”, junto a Leopoldo Lugones y Ricardo Rojas, un movimiento que se reconcilia con España. En una de las publicaciones de Gálvez (‘El solar de la Raza’, publicada en 1913) se condensa el pensamiento de esta generación: “ha llegado ya el momento de sentirnos argentinos, de sentirnos americanos y sentirnos en último término españoles, puesto que a la raza pertenecemos”.

‘La vida de don Gabriel García Moreno’ es una biografía valiosa para conocer el pensamiento católico-conservador decimonónico que perduró hasta el siglo siguiente y, quién sabe, no haya desaparecido del todo.

Tiene razón Benjamín Carrión, en su biografía ‘El santo del patíbulo’, al decir que Gálvez busca en sus 561 páginas la canonización de García Moreno. No sería de extrañar, pues ya intentaron sus amigos que fuera reconocido como “mártir y santo”, sobre todo porque “la derecha católica europea consideraba su concepto de nación católica como una alternativa viable al liberalismo de la Revolución Francesa”, dice, por su parte, en su publicación Henderson.

Gálvez no puede ser del todo crítico con García Moreno. Aunque cuestiona, por ejemplo, sus acercamientos al Perú, o que pretendiera entregar el país como Protectorado de Francia. Pero lo exculpa, ya fuere porque “se arrepintió” o porque, sobre todas las cosas, tenía una pasión mayor: “la moralización del país, la salvación de Ecuador”.

Quizá lo valioso de este libro de Gálvez (ya lo presenta Carrión, pero el libro está agotado desde hace muchos años y tuvo una reciente reedición) es que permite entender cómo se fue formando la personalidad de García Moreno hasta convertirse en lo que fue.

En su páginas, se puede leer de su infancia carente de afecto familiar en Guayaquil, con un padre que lo obligó a permanecer en el balcón durante una tormenta para vencer los tantos miedos que lo aquejaban; del adolescente, proveniente de una aristocracia venida a menos, que llega a Quito a estudiar becado en un colegio de “buenas familias”, que no lo aceptan.

Allí está el joven universitario delator de la indisciplina en los claustros; de su carácter de energúmeno y sus contradicciones políticas cuando abrazó al liberalismo y luego se volvió ícono del conservadurismo; de su ansia de poder, que en principio pensó obtener a través del sacerdocio, que abandonó poco antes de tomar los votos, para luego casarse con Rosa Ascázubi, la poco agraciada ‘solterona’ de 38 años, hermana del vicepresidente de la República, y 14 mayor a él.

Con todo eso, García Moreno es elevado a los altares de la santidad política cristiana. Gálvez lo compara con San Ignacio de Loyola y San Agustín, “que han nacido con una naturaleza viciosa, o apasionada hasta el exceso, deberán luchar toda su vida para arrancarse de su entraña sus inclinaciones al mal”.

Entre la cama y la intriga política Uno de los aciertos de Juan Ortiz García en ‘Expiación’ es permitir al lector entrar en la vida de García Moreno a partir de otros personajes. Y desde las primeras páginas se está frente a una disyuntiva: ¿cuál de las tres historias pudieran apasionar más? ¿La de Mercedes Carpio, la bella mujer de Faustino Rayo, amante del Presidente; la de Luis Felipe Borja, hijo de una víctima mortal del tirano, participante del magnicidio; o la traición del verdadero conspirador, el general Francisco Salazar, que convivía con su tragedia personal: la hipocresía del que odia a su superior, pero que se muestra obsecuente porque lo que importa es usurpar el poder? Si bien es una novela en que la cual espíritu de la época es una cuenta pendiente, los tres ejes de la novela que desembocan en aquel 6 de agosto confrontan dilemas morales, que muestran las recurrentes debilidades de la política ecuatoriana: la necesidad de figuras fuertes que se presentan como salvadores de la Patria.

García Moreno no goza de prestigio en la historia; menos todavía ahora. Pero si el revisionismo histórico argentino está nuevamente investigando a Juan Manuel de Rosas, los tres libros mencionados son un aporte para entender a un hombre que fue producto de un tiempo de sublevaciones constantes, del antagonismo conservadurismo-liberalismo.

Era un “tiranuelo” –así lo llamaba Juan Montalvo- que también fue el presidente que modernizó y unificó, a fuerza de látigo, fusilamiento y destierro, el país; pensó en la vialidad, la construcción del ferrocarril, la reforma educativa, las becas, el observatorio astronómico, las reformas constitucionales. Y lograba que a su alrededor se generasen pasiones desencontradas.

Una biografía reeditada En agosto pasado, una reedición del libro de autoría del historiados argentino Manuel Gálvez fue presentada por la Fundación Jesús de la Misericordia.

Novela histórica Paradiso Editores publicó, igualmente este año, la novela histórica sobre el expresidente ecuatoriano escrita por Juan Ortiz García; aborda su parte más humana.

Un estudio político Hace dos años, Peter V. N. Henderson, de la Winona State University, publicó un libro en el que busca entender la propuesta conservadora de Estado de García Moreno.