20 de July de 2011 00:01

Los ecos de la devastación de la bomba atómica

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El libro no tiene fotos, a lo sumo ilustraciones, como si tanto horror no pudiera ser visto. Y, sin embargo, se lo ve a través de la memoria, a través de las descripciones brutales.

Puede que ‘El último tren de Hiroshima’ parezca otro testimonio de un pasado bélico, con moraleja incluida. Pero desde las primeras descripciones, su autor, el estadounidense Charles Pellegrino, ya exhibe su tono particular para con la ciencia y la historia.

Dos estrellas, cuyo poderío destructor fue incomprendido o insospechado, explotaron en la tierra del sol naciente: las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Aquí, los sobrevivientes recuerdan el pasado y reconstruyen atmósferas, desde el testimonio, la pesadilla, la ceniza y la devastación.

Así como hay hombres y mujeres anónimos, sin rostro, evaporados por el destello de las bombas; están también los nombres de los sobrevivientes (incluso a los dos estallidos), personas que salieron del infierno cargando en sus cuerpo la radiactividad. Hay imágenes de sangre, repulsivas; hay pasajes de odio y desesperación.

Pero en la escritura de ‘El último tren de Hiroshima’, hay también una poética. Pellegrino consigue colocar pasajes de belleza, ternura y asombro en medio de esa terrible atmósfera, de ese territorio con calaveras ardientes, luciérnagas radiactivas, lluvia de aceite y gusanos de fuego. Mientras que, en la narración, los personajes y sus testimonios aparecen en distintos momentos, definen un ritmo vertiginoso, que va de la tensión al caos tras el bombardeo; en el relato, los personajes se relacionan entre ellos o con los espectros de un pasado.

Así, además de la destrucción de las ciudades, Pellegrino habla de las fisuras en las relaciones personales, traumas y diferencias que pesaron hasta décadas después de la guerra. Y en torno a eso las decisiones del poder político, del adoctrinamiento fervoroso e inconsciente a favor de la ‘patria’, de la ‘victoria’; ya por parte de los bombarderos, ya en los ámbitos del agonizante imperio nipón.

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