20 de January de 2011 00:00

Diez años de encuentros con el otro cine

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2001: cuatro documentales ecuatorianos se registran en el Festival Encuentros del Otro Cine (EDOC). 2011, mismo festival y una diferencia sustancial: 53 documentales ecuatorianos registrados. Algo pasó en estos 10 años de existencia del EDOC y Manolo Sarmiento, director del festival, trata de explicarlo una mañana cálida y agitada en su casa /oficina ubicada en el Centro Histórico de Quito.

Varias circunstancias han aportado, a criterio de Sarmiento, para esta especie de ‘boom’ en cuanto a cantidad de producción documental en el país. “En los 10 años de vida del festival han pasado dos cosas importantes: la formación del Consejo Nacional de Cine y la entrada en vigor de la Ley de Cine (2005)”, dice, siendo enfático en que eso ha facilitado el acceso de los realizadores a financiamiento para poner en marcha su obra.

Según datos del Consejo Nacional de Cine, actualmente 31 documentales están siendo trabajados desde la etapa de desarrollo hasta la posproducción.

Y si bien hoy hay un mayor número de producciones documentales, según se puede colegir de los números que arroja el festival (el año pasado se inscribieron 30 documentales, de los cuales se proyectaron 10 en el EDOC), la supremacía de este género en la producción cinematográfica nacional no es ninguna novedad.

Wilma Granda, historiadora fílmica de la Cinemateca Nacional, asegura que un 70 por ciento de los 3 000 títulos que reposan en el archivo de la institución corresponde a documentales. La tradición documental ecuatoriana es larga, pues comenzó en 1906 –recién en la década de los 20 los realizadores se aventuraron con el cine de ficción–.

Desde siempre las inquietudes han sido más o menos las mismas. Sarmiento habla de una marca antropológica que acompaña al documental ecuatoriano. “Yo diría que hasta antes del EDOC estábamos acostumbrados a producir y a consumir solo documental de denuncia; un documental cercano a la propaganda, que tendía a divulgar una causa o una situación de injusticia social o política”.

Granda corrobora esta percepción y añade que esa característica corresponde al documental más contemporáneo, “el que está con las causas de las movilizaciones sociales, las causas de los pueblos y la denuncia, pero en los años 20 veíamos un documental ecuatoriano al cual le interesaba todo lo vinculado al poder económico y político y desde ahí planteaba su narrativa”.

Sin embargo, del 2001 para acá pasó algo más y los temas también empiezan, aunque tímidamente, a cambiar. “El EDOC puso referentes de afuera, dio acceso a la producción documental contemporánea y puso mucho énfasis en la calidad artística de los trabajos”, dice el director del festival y menciona a dos filmes que se han desmarcado de la tendencia: ‘Abuelos’, de Carla Valencia y ‘Cinco caminos a Darío’, de Darío Aguirre. Ambos se proyectaron el año pasado en el festival; el de Valencia se llevó el premio del público.

Además de explorar otro tipo de lenguaje, estas historias son más intimistas y se centran en el punto de vista del realizador, explorando su propia identidad. “Para mí, estas dos películas representan un avance en el panorama documental ecuatoriano”, dice Sarmiento, mientras hace un alto al trabajo intenso y minucioso que le ocupa en estos días: terminar un documental sobre la muerte de Jaime Roldós.

La década transcurrida al frente del EDOC y, por ende, las interminables horas frente a la pantalla le han dejado algunas certezas: “La identidad y la política son los temas que más convocan a nuestros documentalistas; y sin embargo tenemos una deuda grande en el campo político, porque hay muchos temas contemporáneos que no se han abordado. También se puede decir que un género del documental ecuatoriano es el que trata la migración”.

Ya en los años 80, la quiteña Mónica Vásquez abordó la temática en ‘Éxodo sin ausencia’ y ‘Tiempo de mujeres’, y ni el tema ni la producción documental sobre el mismo se han agotado.

¿Alguna otra lección? Sarmiento dice que sí: “Los cineastas de aquí talvez producen desde posiciones nostálgicas, la mayoría desde la izquierda; son muchos los que estuvieron –estuvimos– militando en la izquierda en los 80 y 90 y que hoy proponen su obra o desde la crítica o desde la nostalgia”.

“Del 2001 al 2011” se dice rápido, pero son 10 años de caminar lenta y pacientemente, sobre todo en un campo en el cual las condiciones de trabajo y el mercado son austeros, como pasa con el cine documental. Pero lo andado vale, y quienes hacen y muestran documentales siguen teniendo un motivo fundamental: “reflexionar a través de una narración visual, tomando prestados muchos elementos de otras artes; así como pasa con el ensayo en la literatura”, dice Sarmiento, 10 años después de haber iniciado la aventura.

Los Encuentros del Otro Cine versión 2011

En la décima edición del festival, la presencia del cineasta chileno Patricio Guzmán completará el ciclo que un documental suyo inauguró en la primera edición del EDOC en el 2001.

Guzmán llega a estrenar en Ecuador el documental ‘Nostalgia de la luz’, que trata sobre la memoria histórica de Chile, es una metáfora que relaciona la astronomía y la arqueología y en el medio está la memoria de la dictadura de Augusto Pinochet; el filme ya fue estrenado en Cannes en mayo pasado, y ha estado dando la vuelta al mundo. “La presencia de Patricio es simbólica, porque con su documental ‘Chile y la memoria obstinada’, que habla del retorno a la democracia, abrimos el primer festival”, dice Manolo Sarmiento.

María Campaña, directora artística del festival, dice: “Este décimo aniversario será una celebración especial. La programación se dividirá en secciones temáticas, contará con al menos una retrospectiva de un maestro del género documental, incluirá filmes ecuatorianos de estreno, presentará lo más destacado de la producción contemporánea y repondrá algunas de las cintas favoritas de los años pasados”.

Dentro de la programación estarán nueve películas de las ediciones pasadas -una por cada edición- y cinco documentales ecuatorianos, elegidos por un grupo de colaboradores, público, prensa y documentalistas que han sido invitados para armar esta selección conmemorativa, que aún no se ha hecho pública.

Además de ‘Nostalgia de la luz’, de Guzmán, están confirmados los siguientes documentales: ‘12th & Delaware’, de Rachel Grady y Heidi Ewing (EE.UU.); ‘Los abrazos del río’, de Nicolás Rincón Gille (Bélgica); ‘No te gusta la verdad, 4 días en Guantánamo’, de Luc Côté y Patricio Henríquez (Canadá); ‘No sin ti’, de Petra y Peter Lataster-Czisch (Países Bajos); ‘La mujer con los cinco elefantes’, de Vadim Jendreyko, (Suiza-Alemania); ‘Un filme inacabado’, de Yael Hersonski (Israel).

También se espera que en el festival se estrenem el documental sobre la muerte de Jaime Roldós, de Sarmiento y Lisandra Rivera, y el documental sobre la muerte de los hermanos Restrepo, de María Fernanda Restrepo.

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