22 de August de 2010 00:00

Un diálogo entre arte y tradición llega a Quito

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Redacción Cultura

El casco colonial de Quito es un damero de calles estrechas y empedradas, a cuyos lados se agrupan casonas y casitas. Dentro de ellas, como herencia mesopotámica, romana, mora y española, están los patios. Estos espacios combinan lo urbano y lo doméstico, son trozos de ciudad dentro del hogar, fracciones del exterior encerradas por muros que custodian el mundo privado.En 10 de ellos, desde el 4 de septiembre hasta el 2 de octubre tendrá lugar un diálogo entre la tradición y las nuevas expresiones, entre el arte y la vida diaria, entre lo público y lo privado. Se trata de Arte Contemporáneo en los Patios de Quito (ACPQ), un proyecto de intervención urbana, ideado por el crítico cubano Gerardo Mosquera y gestionado en la capital por María Consuelo Tohme, directora de Arte EducArte, de Grupo EL COMERCIO.

El antecedente más próximo de la muestra estuvo en Córdoba, España, en el 2009, donde, bajo la curaduría de Mosquera, 16 patios fueron intervenidos, para propiciar un diálogo entre su estilo mudéjar y las visiones de los participantes.Hace un año empezó a gestarse la idea en Quito. Para refrescar las artes en la ciudad, se optó por este tipo de muestra que deja atrás al Salón como único espacio para contactar a la gente con la creación artística. Ello porque se busca convocar a los distintos públicos urbanos, darles acceso a nuevas manifestaciones y generar sensaciones y reflexiones alrededor del arte.

En el tiempo de duración de ACPQ, se señalizará un recorrido para los visitantes, con mediadores y hojas de guía. Así se podrán ver las intervenciones de tres artistas nacionales y siete extranjeros.

Pero ni las obras se impondrán al espacio, ni este a aquellas. La exhibición va en dos vías: la de los patios, donde reposa el patrimonio vivo, un ámbito de la vida diaria de la gente; y la del arte, que sumará las manifestaciones estéticas de los artistas, sus búsquedas personales, a la esencia del Centro Histórico.

Miguel Alvear, Pablo Cardoso y Larissa Marangoni son los artistas ecuatorianos. El primero ha caracterizado su trabajo previo por una mirada irónica y crítica sobre los íconos de la cultura popular, él intervendrá el patio de la casa de la Srta. Hilda Villacrés (San Francisco).

Cardoso, quien trabajará en el patio de la casa Oña Carrasco, ha explorado en su obra el borde entre el mundo digitalizado y la memoria. Mientras que, Marangoni aplicará su visión artística, construida sobre la representación de estereotipos femeninos o las estructuras de poder, en la casa de la Magnolia (Cadisán).

De España llega Cristina Lucas, que desde su experiencia con el arte acción ha confrontado los mitos de la dominación patriarcal en Occidente. La Casa de las Artes será su espacio de labor. Jorge Perianes, también español, ha realizado instalaciones escultóricas que conjugan ficción y realidad. Él actuará sobre el Patio Sur del Centro Cultural Metropolitano.

En esa institución también está el patio de la Picota, cuya pileta hexagonal será uno de los elementos sobre los cuales trabajará el brasileño Rubens Mano, quien se ha destacado por el uso de la iluminación y la visualidad. Por su parte, la chilena Magdalena Atria, quien ha hallado nuevas posibilidades expresivas en la plastilina, ocupará el patio de la Casa de Sucre.

Alrededor del imponente higo que da nombre a la casa de la calle García Moreno girará la obra de la costarricense Priscilla Monge, quien suele cuestionar al espectador sobre su rol en el mundo y las reglas sobre él impuestas. En cambio, el enfoque que plantea el venezolano Xavier Téllez ve a los invisibles de la sociedad. En esa línea, intervendrá el patio de San Lázaro, que, fundado como hospicio en 1785, recibía indigentes, locos y mendigos.

El convento de San Agustín será el espacio de intervención de la libanesa Mona Hatoum, cuya vida de exilio y desplazamiento marca su obra. Su trabajo se instaló entre el viernes y ayer. Los artistas han visitado previamente los patios, para evaluar el espacio y vislumbrar los caminos que puede tomar su intervención.

Ya los patios nos ofrecen su historia, ahora resta que la potencia creadora de los intervinientes sorprenda al público. El arte está al cruzar la calle...

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