18 de May de 2012 11:59

Debenedetti "mató" en twitter a García Márquez para demostrar el poco control en las noticias

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El impostor Tommasso Debenedetti, que hace unos días suplantó la identidad de Umberto Eco en la red social twitter y en ella anunció la falsa muerte del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, declaró hoy a Efe que lo hizo para demostrar que los periodistas no confirman las noticias de las redes sociales.

"Si un personaje importante anuncia a través de twitter una noticia, inmediatamente tiene repercusión porque los medios de comunicación pequeños aman la velocidad y no confirman las informaciones", explica en una entrevista concedida a Efe.

Y añade que "el anuncio de una muerte en boca de una celebridad funciona muy bien en twitter. Da la vuelta al mundo en unos minutos".

El caso de Debenedetti quien, cada cierto tiempo, sobresalta al mundo de la cultura con la invención de una entrevista o de una información, ha pasado a convertirse en una parodia del periodismo italiano y en una celebridad entre los escritores más importantes del planeta.

Debenedetti, es romano, de 43 años, casado, con dos hijos, judío de origen sefardí, habla muy rápido y no se deja fotografiar, "es una manía", dice, a la par que asiente no tener miedo alguno a posibles denuncias por suplantar identidades de semejantes celebridades a las que "ha entrevistado".

Sonríe cuando desgrana la larga lista de falsificaciones de españoles y lo justifica porque "hablo un poco de español y además es el segundo idioma más hablado del mundo occidental".

Ha creado cuentas falsas en twitter de ministros de España.

En la del ministro de Economía, Luis de Guindos, colgó la muerte del líder venezolano Hugo Chávez y en la cuenta del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, la de padre de la revolución cubana, Fidel Castro. "Siempre hay alguien que lo publica", subraya.

El creador de imposturas, que también abrió en Facebook la falsa página de Vargas Llosa, de Almudena Grandes o de Abraham B.Yeoshua, entre otros, es profesor de literatura italiana en Roma y también periodista.

Hijo del periodista Antonio Debenedetti del "Corriere della Sera" y nieto del reconocido crítico literario Giacomo Debenedetti, Tommasso siguió el ejemplo de su abuelo y comenzó en el mundo del periodismo "muy serio" como cronista de literatura.

Sin embargo, pronto comprendió que para abrirse paso en esa profesión había que apuntar alto porque "ni siquiera los escritores italianos buenos interesaban en los periódicos. Querían personajes importantes y extranjeros".

De manera, "que les di lo que querían y empecé con una entrevista falsa a Gore Vidal. Eso sí les interesó", reconoce.

Le pagaban de 20 a 30 euros y cada semana, el joven freelance lograba sorprender a pequeños rotativos como "La Nazione", "Libero" o "Il Piccolo di Trieste" con exclusivas entrevistas a Arthur Miller, Philip Roth, Herta M ller, John Le Carré, Toni Morrison, Joseph Ratzinger...

Nadie le preguntaba ni cómo lo había logrado, ni como era posible que cada semana lograra declaraciones de semejantes personajes.

"En el fondo los jefes de redacción sabían que las entrevistas eran inventadas, pero mientras nadie les dijera nada, y si se lo decían, siempre me podían culpar a mi que era un freelance", dice.

Todo fue sobre ruedas hasta que una periodista del diario italiano "La Repubblica" preguntó a Philip Roth por unas declaraciones contra el presidente de EEUU, Barack Obama, que había realizado al diario "Libero".

Roth desmintió haber hecho tales afirmaciones y además de poner el asunto en manos de su agente, se dedicó a bucear en Internet sobre esas declaraciones y para su sorpresa, halló que no solo lo relativo a Obama estaba inventado, sino la entrevista completa, y también otras muchas de sus ilustres colegas, recuerda.

Sin embargo, todos ellos han declinado emprender vías legales contra el joven osado a quien no dejan de reconocer buen gusto y olfato, según reconoció otro suplantado, John Grisham.

La habilidad literaria de Debenedetti la puso en práctica el año pasado cuando coló al "Herald Tribune" un artículo sobre Libia firmado por Umberto Eco y al diario de los obispos italianos "Avvenire", otro sobre la Jornada Mundial de la Juventud firmado por Paco Ignacio Taibo II.

Debenedetti define su impostura como un juego para denunciar la facilidad del periodismo de caer en la trampa, un juego que tiene origen literario por la capacidad de la literatura de transformar la realidad y que se mueve en el terreno periodístico.

Antes de marcharse anuncia con un guiño que se prepara para hacerse pasar por algún miembro del nuevo Gobierno francés, que no tienen cuenta en twitter, o por el escritor alemán Gunter Grass o el chileno, Luis Sepúlveda.

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