La danza se abre espacios con dificultad

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Diego Ortiz. Redactor

Presentaciones que no sean Quito o Guayaquil, inversión en nuevos espacios y educación, y creación de coreografías son los tres puntos por los que aboga el sector de la danza.

No solo es una demanda de agrupaciones estatales como la Compañía Nacional de Danza (CND) o el Ballet Nacional de Ecuador (BNE). También lo piden bailarines independientes.

En la década de 1970 se creó el primer Instituto Nacional de Danza, que para septiembre del 2014 cumplirá 40 años de vida. Junto a la CND y al BNE, son los tres centros estatales de difusión con más de 30 años de trabajo en el Ecuador.

"En todo este tiempo, la situación en la danza parece no haber mejorado notoriamente", dice Esteban Donoso, coreógrafo ecuatoriano, quien ahora desarrolla un proyecto de investigación en torno a la danza moderna en Quito.

Entre los síntomas de ese estancamiento están la falta de publicaciones sobre la historia de la danza (no existe un texto referencial) y la falta de un Sistema Nacional de Danza que permita conocer cuántas salas, grupos hay, y cuáles son los deberes y derechos de los trabajadores de esta área, etc.

La inversión estatal en materia de danza sobrepasó los USD 3 millones, en el 2013, según la Casa de la Cultura, el CND y el Ministerio de Cultura.

Ese dinero permitió, en ese mismo año, la creación, producción y/o montaje de 24 nuevas obras de estos tres grandes grupos. El monto no ha variado en los últimos tres años, pese a que el número de presentaciones y estrenos se incrementa anualmente entre un 5 a 10%. "Pero la falta de un catálogo de lo que se ha producido en Ecuador en ese período constituye el principal impedimento para saber a ciencia cierta lo que sucede en la danza", dice Juan Mendoza, profesor, y añade que en la administración de Érika Silva, el Ministerio de Cultura realizó un balance, pero desconoce qué se hizo con esa información.

El reto es salir de Quito

La CND tiene como meta 100 presentaciones y dos estrenos anuales, cifra que está en sintonía con la producción de elencos internacionales, los cuales no superan los 20 integrantes.

Como parte de un proyecto de fomento de nuevos públicos para la danza que contaba con unos USD 200 000, se aumentaron en más de 20% las funciones fuera de Quito, hasta el 2013. Pero este año se recortó ese monto, porque se quiere poner en marcha un plan nacional de fomento de la danza, que el Ministerio de Cultura y Patrimonio. Así que las presentaciones fuera de la capital dependerán, según María Luisa González, directora de la CND, de la autogestión de la agrupación (que supone cerca de USD 40 000 para este año).

Paco Velasco, ministro de Cultura, explica que tal plan se ejecutará en los próximos meses. Mientras tanto se están enfocando en la difusión, creación y fortalecimiento de proyectos individuales o festivales, que en 2013 significaron una inversión de USD 254 000.

En el caso del BNE, para Rubén Guarderas, su director, el gran desafío es presentarse en escenarios nacionales. Si en el año, como sucedió en el 2013, logran tener 342 presentaciones, más del 20% de estas deberán ser en provincias. Un incentivo para esto es el convenio firmado con la Asamblea Nacional, para hacer presentaciones en las casas de la Asamblea, que tiene en provincias.

Faltan más espacios

Donoso cree que en Ecuador hay talento, pero faltan escenarios. Se estima que el país cuenta con 20 espacios que cumplirían con los requerimientos técnicos: camerinos, entablado semirrígido, fosa para músicos, etc. Pero son cifras extraoficiales, por falta de un censo. La conformación de una red de salas que democraticen el acceso pudiera ser posible con la futura Ley de Cultura, agrega.

Mendoza, Guarderas y González coinciden en que la masificación de la danza será posible cuando el artista tenga condiciones óptimas para presentar su trabajo (seguro de accidentes, movilización, capacitación, vestuario, etc.).

A la falta de espacios se suma la gratuidad, que se torna un tormento para los organizadores. Los elencos independientes, a diferencia de los estatales, no tienen recursos suficientes para asumir todos los gastos de una obra y que suelen superar los USD 4 000. Esto incluye el tiempo que tarda la creación, ensayos, vestuario, maquillaje, musicalización, entre otros.

¿Qué hacer? Apelar al mecenazgo estatal, aun cuando este conlleve a que la coreografía deba responder, necesariamente, a determinados parámetros, explica Donoso.

Más de 350 000 personas han sido testigos del trabajo de coreógrafos y bailarines profesionales del país, en el 2013. Esto se traduce en un incremento anual de aproximadamente 7% en los últimos 5 años.

Los nuevos incentivos (residencias artísticas, que constituyen en montos fijos para la creación y puesta en escena) en materia de danza que se vienen elaborando permitirían, a corto plazo, un incremento de esta cifra en casi un 50%. A pesar de esto, fuera del espectro artístico, son pocos los ecuatorianos quienes tienen los conocimientos básicos para mencionar a, por lo menos, un referente de la danza en el país.

En contexto

El 29 de abril de 1727 nació Jean-Georges Noverre, quien es considerado como creador del ballet moderno. En su honor, en 1982, la Unesco declaró a esta fecha como el Día Internacional de la Danza. En Ecuador, varias agrupaciones ofrecerán funciones especiales.

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