1 de November de 2012 15:22

La Creación de Adán, arte anatómicamente perfecto

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Cada día, cerca de 10 000 personas entran a la Capilla Sixtina, en la Ciudad del Vaticano, para admirar el ingenio artístico que Miguel Ángel, justamente 500 años atrás, logró plasmar sobre las paredes y bóveda del templo religioso.

Es en lo alto de este espacio donde el ser humano hace su encuentro con Dios. Esto a través del fresco La Creación de Adán, la obra más representativa de la Capilla Sixtina y que ha sido objeto de estudio no solo por los teóricos del arte sino de aquellos que miran en esta obra esa suerte de obsesión por la anatomía que invadió a Miguel Ángel en sus últimos años.

Con dimensiones de 280 x 570 cm., La Creación de Adán narra el momento el momento en el que Dios, en compañía de figuras angeladas que fungen de corte celestial, se acerca a Adán como queriendo insuflarlo de vida. La pieza fue pintada hacia el año 1511 y está inspirado en un pasaje bíblico del Génesis.

Para entenderlo mejor, ahora es tiempo de hablar de tres detalles significativos que forman parte de la obra:

1. Según Giorgio Vasari (1511-1574), teórico del arte italiano, al final de su vida, Miguel Ángel hizo énfasis en entender lo más posible a la anatomía humana. Eso se ve reflejado en la manera en la que el artista italiano pinta el cuerpo humano, poniendo énfasis en la musculatura y las expresiones de los rostros.

2. En 1990, el médico Frank Lynn Meshberg publicó en el Diario de la Asociación Médica Norteamericana un artículo que tenía como finalidad dar a conocer la relación entre la anatomía del cerebro humano y la imagen de Dios y su corte que forman parte del fresco de la Capilla Sixtina. Al examinar las líneas que forman parte de esta pieza, el médico explica que los bordes de la pintura se correlacionan con los surcos de la superficie interna y externa del cerebro.

3. La diversa gama de colores con los que Miguel Ángel pintó este fresco ha sido objeto de varias interpretaciones. Mientras que unos teóricos afirman que el tono rojizo en el que Dios y los ángeles se encuentran enmarcados alude al interés del artista por el cerebro humano, otros sostienen que esto es una representación del útero (detalle que es complementado con la especie de cinta verde que se aprecia en la parte inferior del fresco y que estaría relacionada con el cordón umbilical).

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