2 de March de 2010 00:00

La casa de Eloy Alfaro recobra su plenitud

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Redacción Manta

La rehabilitación de la casa del general Eloy Alfaro Delgado, ubicada en la parte alta de Montecristi, provincia de Manabí, está lista.

La obra, que empezó en julio de 2008, hoy presenta una imagen remozada. En el edificio, otrora museo y escuela de niñas, terminaron la implementación de la cubierta y pisos del museo.

Se cambiaron las láminas de zinc de la cubierta por un material termo acústico, lo cual reduce el impacto de los rayos solares y el ruido ambiental.

La primera fase de la rehabilitación demandó una inversión de USD 85 000 y fue financiada por el Ministerio Coordinador de Patrimonio, a través del Instituto de Patrimonio Cultural (INPC).

La casa de Eloy Alfaro es uno de los inmuebles más representativos de la arquitectura manabita construida en 1906. Fue la primera escuela de niñas de Montecristi. Dos de los objetivos de esta rehabilitación son recuperar la identidad y rescatar el patrimonio de la provincia.

Fabián Pachay, residente de la zona alta de Montecristi, dice que el inmueble fue restaurado en dos ocasiones. La primera fue en 1998. “Ahí se cambió hasta el entrepiso de madera, pensábamos que la obra tendría alta durabilidad, pero no fue así, creo que ahora lo hicieron mejor”.

Pachay explica que hasta 30 personas trabajaron al mando del arquitecto Fernando Estrella.

“Las tareas en la fachada son atractivas, porque devolvieron las columnas octogonales que le dan ese toque de la Europa antigua”, sostiene Modesto Delgado, un vecino del sector.

“En la fachada, los 14 balcones falsos están relucientes. Creo que la historia se vuelve a escribir y ahora lo han hecho con buena letra, eso hace que Eloy Alfaro esté más vigente”, sostiene Delgado.

Los balcones falsos son un logro arquitectónico. “La decisión de mantener la fachada íntegra es una buena idea de los restauradores”, dijo José Flores, un estudiante universitario de arquitectura.

“Toda la gente de Montecristi es testigo del cambio de este inmueble. Ya me imagino cómo sería en su época esta casona tan grande, no sé cuántas personas cabían al interior”.

Carlos Freire, un turista de paso por la ciudad, explica que hace 10 años que conoció la edificación, la vio consumida por las polillas y la humedad. Ahora se ha convertido en uno de los principales atractivos de Montecristi.

“Las paredes forradas de latón le dan esa apariencia de la casona de hacienda. Las columnas octogonales son admirables”, manifestó el turista.

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