16 de December de 2011 00:05

El artista que tiene ‘orejas largas’

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Los burros no son tan ‘burros’ . Jesús hizo su entrada triunfal a Jerusalén a bordo de uno. Sancho Panza, el personaje literario salido de la pluma de Miguel de Cervantes, montó uno de esos animales de orejas largas para acompañar al Quijote en todas sus descabelladas aventuras. Los demócratas americanos tienen a un burro como símbolo del patriotismo que predica el partido. Y Jorge Jaén, personaje real surgido de los suburbios de Guayaquil, desde hace ocho meses viene empapelando de burros coloridos muchas de las paredes desabridas de su ciudad “regenerada”.

La campaña informal que impulsa, a la que se han unido casi 200 artistas, nació como réplica al proyecto Arte Urbano Caballos de Colores 2011, que en mayo pasado, con el apoyo de Diners Club y el Municipio de Guayaquil, se vio en el Malecón 2000 y en sus alrededores turísticos.

“Pero Guayaquil no solo es lo que quiso mostrar el Municipio. con los caballos. También son los guasmos, los suburbios, las zonas no regeneradas. Esta es una ciudad enferma de cáncer con maquillaje. La pobreza, el desempleo, el analfabetismo continúan”, reclama Jaén con voz alta.

En un principio, él fue uno de los 31 artistas elegidos por el Municipio para que diseñara su caballo, como todos, sobre fibra de vidrio. Les presentó su bosquejo en papel: un caballo con manos femeninas, tacos, labial rojo y montado por un jinete desnudo con un pene descomunal. A los organizadores municipales no les agradó la broma y lo separaron del equipo seleccionado.

“Utilizar al artista para un proyecto de arte urbano situado únicamente en una franja de Guayaquil, en las zonas ‘buenas’, es terrible. Yo no me vendí”, dice seguro.

Desde entonces, pinta burros por todas las paredes de la ciudad. Lo hace por las noches. Cuando los municipales lo descubren, corre con la velocidad de un niño que se divierte timbrando de casa en casa y huyendo.

El Cabildo ya inició un plan de “recompensas” en el que ofrece USD 1 000 a quienes detecten in fraganti (con fotos, videos o grabaciones) a gente pintando sobre cualquier tipo de fachada. Jaén cree que fue con dedicatoria, porque dice que su pincel, por mucho tiempo, ha sido un estorbo.

Los inicios de Jaén

Nació en los suburbios de Guayaquil, apenas iniciados los años 60. Estudió en el Colegio Fiscal Francisco Arízaga Luque. Su papá era guardián de un colegio. Su madre, en cambio, ama de casa. Seis hermanos (Jaén es el tercero); sólo él se hizo artista.

“Observaba mucho a los delincuentes, homosexuales, mendigos y putas de mi barrio”, recuerda de su infancia precaria. Todos esos seres que transitaron por su niñez se han reflejado en su carrera artística de largos 30 años.

En el 2004, les enseñó a los presos de la Penitenciaría a pintar. “Para llegar a ellos, tuve que convertirme en un delincuente. Hablarles de igual a igual”. Fruto de ese taller, un año después, realizó la exposición ‘Entre lagartos, locos y poetas’. La hizo en el Museo Nahim Isaías: un extracto de lo que a diario viven los reos dentro de sus celdas. “En los baños de la ‘peni’ tienes que estar pilas porque si se te cae el jabón y te agachas, pagas impuesto, te violan”. Esa fue una de las muchas situaciones que constaron en los polémicos cuadros que se exhibieron.

En otra ocasión, decoró las puertas, las paredes y las habitaciones en las que se ofrecen servicios sexuales del bar ‘Mil Amores’, ubicado en la 18 (zona guayaquileña donde se concentra la prostitución). Sucedió en el 2008. Su muestra, sobrecargada de erotismo, se llamó‘Platos a la carta’.

“Esa exposición solo podía estar en la 18; ese territorio santo para los descomplicados, condenado por los serios. ¿Por qué la 18 no está en Samborondón? ¿Por qué la tienen que esconder? ”, cuestiona Jaén como cuestiona todo.

Pero el proyecto que lo elevó al pedestal de figura pública fue el de los burros. El pasado jueves presentó casi 100 modelos distintos, en el Centro Cultural Simón Bolívar (ex MAAC). Los que pudo rescatar, pues la mayoría de los pliegos permanecen en las bodegas del Municipio. “Para sacarlos, tengo que pagar USD 30 por cada paquete que ingresa. Los burros están presos”, ríe Jaén.

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