11 de June de 2012 00:00

El arte de Tranvía Cero incidió en Cuba

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‘Habana Patent’ es la muestra que el colectivo de arte contemporáneo Tranvía Cero presentó en la Bienal de La Habana, encuentro que se lleva a cabo desde 1984. Este año, el país acogió las obras de 115 artistas de 43 países.

El eje temático de esta bienal fue las Prácticas Artísticas e Imaginarios Sociales, y todos los proyectos presentados tenían una relación con el entorno. Es aquí donde ‘Habana Patent’ encajó con su idea de socialización del arte en la comunidad.

La propuesta se construyó a partir de la búsqueda y la recolección de objetos creados por la gente de una comunidad y que han resultado útiles para la supervivencia en su entorno.

Pablo Almeida y Pablo Ayala, integrantes del colectivo, recuerdan su labor en la isla caribeña. Dentro de su proyecto evocan un artefacto compuesto de una sierra para cortar suelas de zapatos y una máquina de coser antigua. Este objeto le pertenecía a un doctor en Filosofía que trabajaba como zapatero, ya que así podía ganar más dinero que siendo filósofo. Cada objeto era el reflejo de la realidad cubana, donde todo debe ser reutilizado debido a la escasez.

Una vez, con objetos en mano, los artistas crearon diagramas, como si de un manual de usuario se tratase, los documentos explicaban cómo fue realizado el objeto, con el fin de que la iniciativa pudiera ser replicada en caso de que alguien lo necesitara y así pudiesen solucionar problemas en su vida diaria.

El proyecto ‘Patent’ nació aproximadamente hace seis meses en el encuentro MDE11, en Medellín, donde el grupo presentó una primera edición bajo el nombre de ‘Moravia Patent’. La dinámica para la versión colombiana fue la misma que se practicó en La Habana.

Para el grupo, la vinculación con el entorno resultó ser mucho más que la recolección de datos e inventivas para su propuesta. Almeida y Ayala mencionan la importancia de las historias de cada persona, cada uno se vuelve un personaje diferente con una forma única de ver la vida. Además, saber ganar la confianza y aprender de la gente fue uno de sus logros.

La muestra estuvo compuesta por los objetos de nueve personajes de la comunidad, y acompañada de fotografías, audio, video y artesanías que documentaban el proceso de creación del objeto, basándose en historias personales que habían dado pie a su creación.

Los jóvenes se reconocen a sí mismos como facilitadores, antes que creadores. Ya que las propuestas de compartir y sociabilizar nacen de la misma gente, mientras ellos las postulan como arte y exponen la relación que existe entre creatividad, comunidad y espacio público.

Tranvía Cero sabe que no deja obras con valor monetario y aunque, debido a la falta de recursos, no fue posible producir un manual de usuario con todos los proyectos, como se hizo en Medellín, les alegra saber que La Habana se queda con un pedacito de la idea del colectivo y de su arte en comunidad.

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