9 de January de 2011 00:00

Ángeles y santos del arte quiteño fascinan en la Alemania luterana

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Las alas de la Virgen de Quito se extendieron para levantar vuelo y llegar a Hamburgo, Alemania. Allí reposa con su manto de estrellas sobre la serpiente y la luna, que la mano de Bernardo de Legarda supo esculpir en el siglo XVIII.

Tras ella, un séquito de ángeles y santos también llegó al norte alemán para mostrarse en ‘Esplendor del barroco quiteño’, la exposición que desde el 5 de noviembre pasado se exhibe en el Museo fur Völkerkunde, de aquella ciudad. Allí, las 64 obras (contando grupos escultóricos) permanecerán por 16 semanas.

La muestra nació de un sueño; el sueño de Horacio Sevilla, embajador del Ecuador en Alemania, quien ha comprendido que “nada hay más importante para presentar con orgullo a los ecuatorianos ante el mundo que nuestra producción cultural”.

Para concretar la idea, Sevilla guió sus pasos hacia Ximena Carcelén, experta en arte quiteño y curadora de la muestra. El sueño, desde entonces, ha sido compartido. Luego vino el apoyo institucional de entidades públicas y privadas de Alemania y Ecuador.

El Embajador no puede dejar de mencionar a dos personas importantes para la muestra: Wulf Köpke, director del Museo fur Völkerkunde, quien mostró alegría y pasión por el proyecto; y el ahora cardenal Raúl Vela Chiriboga, quien con entusiasmo apoyó para que iglesias y conventos presten las piezas, muchas de ellas ocultas al público.

Es que al ser la primera vez de una muestra de esta magnitud, el concepto de la curadoría debía ser especial. El guión del proyecto empezó por cómo surgió el arte colonial en la Real Audiencia de Quito, con el colegio de Artes y Oficios San Andrés, como producto de la evangelización, con las órdenes religiosas, en los monasterios y cofradías.

Pero lo verdaderamente especial -y en esto Sevilla y Carcelén hablan al unísono- fue realizar algo que antes no se había hecho: mostrar la presencia del indígena en el arte colonial. La curadora explica que en los últimos años, investigadores como Susan Webster y Ángel Justo Estebaranz, han revelado nombres de indígenas desconocidos por la historia, no solo como artífices, sino como arquitectos, retablistas, escultores...

A más de las obras con firma o atribuidas a Caspicara, Pampite, Samaniego o Miguel de Santiago, esta muestra tiene varias con un ‘Anónimo’ en su cédula. Sin embargo, el catálogo es audaz al soltar nombres de algunos autores: Miguel Ponce, Diego de Orozco, Mateo García, entre otros.

Con el concepto y el enfoque claros, el sueño y la muestra tomaron forma. El proceso de traslado y montaje fue un reto enorme. Con fotos, Carcelén prueba cómo todo el manejo fue técnico. Las piezas fueron embaladas en cajas de madera y transportadas con sumo cuidado. Una vez en su destino, el cargamento debió reposar algunos días antes del montaje. En el museo, el salón de 800 m² fue especialmente adaptado con paredes móviles, cables y un sistema de seguridad: urnas climatizadas, alarmas, sensores contra incendio y de movimiento.

Todo indica que la labor y el esfuerzo han dado resultados. En el total de la duración de la muestra (hasta el 27 de febrero del 2011), la administración del Museo espera la presencia de 180 000 personas. Una cifra que no resulta inalcanzable si se toma en cuenta que en las dos primeras semanas de exhibición, ya acudieron 15 000 visitantes.

Acaso un motivo para las visitas sea la curiosidad. Al ser Hamburgo uno de los centros históricos de la Reforma protestante en Alemania, la ciudad no ha visto tanta iconografía religiosa desde los años de Martín Lutero (1483-1546), el gran reformador.

“Es algo novedoso, porque después de Lutero no han tenido tantos ángeles en Hamburgo”, dice Carcelén, entre risas, parafraseando un artículo de la prensa alemana. El pueblo protestante -señala- ha sido muy respetuoso y ha destacado la creatividad de los artistas quiteños frente a toda la propuesta evangelizadora, religiosa y bíblica de la conquista. “Han apreciado la calidad artística de las obras, se han interesado por su iconografía y les llama la atención saber que muchas de ellas fueron creadas por indígenas, pues creían que ellos eran sólo mano de obra”, concluye.

Los valores de sincretismo y mestizaje que son parte del barroco quiteño han sido de especial interés, pues el arte barroco europeo no cuenta con ellos en tal dimensión de color y dulzura.

Además de que estas piezas son valoradas como objetos de arte, en el Ecuador aún son consideradas como figuras de devoción; un aspecto que llamó la atención del Director del Museo, pues la muestra significaba apartar a los fieles del culto a sus santos.

No han sido solo los hamburgueses los que han llegado a la muestra. Las visitas vienen de toda Alemania. La prensa germana le ha dado amplia difusión y así lo evidencia una carpeta de recortes que conservan Carcelén y Sevilla. La muestran con satisfacción.

El Alcalde de Hamburgo envió una carta de agradecimiento al despacho del Embajador, pues la muestra ha incrementado el turismo hacia la ciudad. Otra misiva que llegó a manos de Sevilla lleva el sello del Vaticano, en ella se pide que la muestra visite también la Santa Sede, en Roma. Pero la virgen alada tendrá que esperar, una vez cerrada la muestra, ella y su séquito regresan a Quito.

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