17 de May de 2012 23:55

Amistades Ilícitas: el dedo en la llaga de la homofobia

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Día: 22 de junio del 2011. Ubicación: Parque El Arbolito, Quito. Acontecimiento: ‘Juicio Popular Contra la Homofobia, la Lesbofobia, la Transfobia y Misoginia Estructurales del Estado y la Sociedad’. Convocan: colectivos Glbti del Ecuador...

A raíz de eso, casi un año después, en mayo del 2012, esos colectivos junto a intelectuales, artistas, educadores, comunicadores y defensores de derechos humanos instalaron una denuncia pública para eliminar los mecanismos de control y gestión del cuerpo de la diversidad sexual.

El resultado: ‘Amistades Ilícitas’, una exposición montada en el Centro de Arte Contemporáneo (antiguo Hospital Militar, Montevideo y Luis Dávila) que estará hasta el 10 de junio.

La muestra es una iniciativa de cuatro colectivos lésbico-feministas y artistas: el Taller de Comunicación Mujer, el Centro Experimental Oído Salvaje, Artikulación Esporádika y la Fundación Causana.

La propuesta invita a mirar dentro de los procesos de lucha de estos colectivos y de sus historias de vida como una forma de reflexionar sobre las condiciones de exclusión propias de una sociedad que ha naturalizado e institucionalizado prácticas homofóbicas y misóginas.

‘Amistades Ilícitas’ parte de la investigación sobre las Contravenciones y Transgresiones Sexuales del Quito Colonial del siglo XVIII de la historiadora Lucía Moscoso, y expone una realidad concreta: la diversidad sexual. Y una problemática concreta: la existencia de clínicas de supuesta rehabilitación que ‘curan’ la homosexualidad, el lesbianismo y la transexualidad.

Con un enfoque artístico muestra la lucha y el esfuerzo de los movimientos lésbicos en el país, particularmente por erradicar esas clínicas o “centros de tortura”.

“Es un proceso que se plasma de manera simbólica y artística. Ello a partir de una serie de acciones políticas que hicieron estos colectivos en la lucha por eliminar y no permitir más la impunidad de los centros”, explica Cayetana Salao, directora general del proyecto.

Las clínicas son vistas como espacios que perpetúan el miedo, el dogmatismo y el irrespeto hacia la homosexualidad, aun cuando la Constitución de 1998 reconoce el derecho a la libertad sexual.

“Existe un récord de 226 clínicas en todo el país que ‘curan’ la diversidad sexual. Esto es una realidad nacional. Además tenemos otro dato: hay un 20% de clandestinidad”, agrega Salao.

Como preludio a la evidencia de una realidad y una problemática concretas, se recrea el imaginario del muro blanco (clínicas).

‘Nuestra clínica ofrece cobertura durante todo el año... con la misión de modificar comportamientos que provocan que una persona tenga una actitud inadecuada. Nuestra misión es lograr que las niñas jueguen con muñecas y los niños a la guerra y al fútbol... ¿Clínicas de rehabilitación o centros de tortura?’.

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