6 de June de 2011 00:01

Allende, en la piel de una descarriada

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

'Un obelisco de pelos pintados en cuatro colores primarios con una argolla en la nariz". Así cree Maya Vidal que su abuela Nini, una chilena exiliada en Estados Unidos, la describió a su viejo amigo Manuel, el encargado de esconderla en los confines del sur de Chile, en una isla de Chiloé. Tiene 19 años y la persigue el FBI, la Interpol y una mafia de Las Vegas. Vivió en la calle, practicó la prostitución y por sus venas pasaron todas las sustancias tóxicas imaginables.

Su padre es chileno, su madre -que la abandonó- es danesa, su abuela es exiliada política y su abuelo -no de sangre, pues ése murió en la dictadura de Pinochet- es un astrónomo que falleció en 2005, año que marcó el inicio de su perdición. Desde que llegó a Chiloé comenzó a escribir un diario regalado por su Nini, donde relata su oscuro pasado en Estados Unidos y su nueva vida en la soledad del sur chileno.

Esta historia, que parece a simple vista una novela juvenil con aires policiales, es la última creación de la escritora chilena Isabel Allende. ‘El cuaderno de Maya’ es su primera publicación luego de ganar el Premio Nacional de Literatura -aunque por entonces ya la tenía escrita-, la que tardó cuatro años en investigar y escribir. En su casa en Los Ángeles, Estados Unidos, y a un día de partir a la Feria del Libro de Madrid, Allende cuenta que sus nietos le pidieron que escribiera algo que les interesara a ellos. “La sugerencia me pareció ideal: podía escribir una historia joven, con suspenso, que no requiriera años de estudio”.

‘El cuaderno de Maya’ no es una novela histórica como han sido los últimos trabajos de Allende, pero aún así la historia requirió investigación, aunque también algo de introspección y mucha observación. El tema de los estupefacientes en los jóvenes no es ajeno a la escritora, por los problemas de drogadicción de los hijos de su marido Willie Gordon. No obstante, afirma que su protagonista no se basa en nadie.

¿Fue difícil ponerse en la piel de una adolescente conflictiva como Maya?

No fue difícil, porque creo que yo habría sido como ella si me hubiera tocado nacer en estos tiempos y vivir sus circunstancias. El personaje tiene aspectos de mis nietas: atlética, aventurera, buena para escribir, curiosa, impulsiva, rebelde, pero también sentimental, generosa, querendona. Por suerte ellas no han pasado por el infierno de las drogas y la calle.

¿Por qué cree que hay tantas Mayas?

Talvez estamos viviendo una crisis de valores. Las normas de antes ya no sirven y los jóvenes, desilusionados y con demasiadas opciones y tentaciones, se pierden. La familia y el sistema educativo también están en crisis. Hay drogas y alcohol en todas partes, los niños tienen acceso a toda la mugre imaginable en Internet.

¿Se siente identificada de alguna manera con alguno de los personajes?

En todos mis libros hay aspectos autobiográficos. ¿Por qué necesito contar una historia? Porque está relacionada con algo que me ha sucedido o que es muy importante para mí. En esta novela me identifico con Nini, la abuela chilena, cariñosa, brusca, intrusa, exagerada, dispuesta a todo por defender a su familia.

Popo, el abuelo, es una figura ausente, pero a la vez muy presente en la vida de Maya...

Yo vivo rodeada de espíritus, primero el de mi hija, luego una corte de acompañantes invisibles, como mi suegra, mi abuela Hilda (por adopción), mis abuelos biológicos, y otros. También tengo acompañantes vivos, pero lejanos, como mis padres y un par de amigos a quienes invoco a cada rato. No veo fantasmas ni oigo voces reales, son imágenes y sonidos de la imaginación.

Es la primera vez que se adentra en un tema solo policial. ¿Qué la llevó al género?

Me gustan los desafíos en materia de escritura. Mi marido, William Gordon, escribe novelas policiales y muchas veces me comenta la escena que está puliendo. Es fascinante el proceso de crear una historia con suspenso, plantar a lo largo del texto las claves que llevan a resolución y encontrar un final inesperado.

En el libro, la abuela es feminista; sin embargo, su nieta Maya no parece interesada en esa lucha. ¿Cree que el feminismo es un movimiento generacional en retirada?

El feminismo ha cambiado, pero sigue vigente, falta mucho por hacer. Me irrita que algunas muchachas rechacen el feminismo, pero aprovechan los derechos obtenidos por sus madres y abuelas. No ven que el 80 por ciento de las mujeres y niñas en el mundo viven en situación de desventaja y no saben que tendrán que hacer el doble de esfuerzo que cualquier hombre en el campo profesional para obtener la mitad de reconocimiento y respeto. Todavía mujeres y niñas son vendidas en matrimonio prematuro, trabajo forzado o prostitución, obligadas a tener hijos que no pueden mantener, violadas, mutiladas, golpeadas, apedreadas, quemadas vivas. Tenemos que terminar con el patriarcado, que se sostiene en el poder y la violencia.

‘El cuaderno de Maya’

Drogas,  juventud  indómita, violaciones y alcohol son algunos de los  temas que trata la novela (el primer libro que publica  tras obtener el Premio Nacional de Literatura en Chile). En ella, Allende vuelve a escribir sobre su país. “Quería un lugar  remoto donde Maya pudiera esconderse, por eso escogí Chiloé, que tiene un paisaje extraordinario y una mitología que me permitía explorar el aspecto mágico y onírico de la vida”.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)