14 de November de 2011 00:01

Alejandra Bayas alucinó en el Buenos Aires Jazz

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Llovía constantemente en Buenos Aires. Apenas había intervalos de cinco minutos en que las personas abrían y cerraban sus paraguas repetitivamente hasta el hartazgo. Salvo durante 45 minutos, en que el cielo literalmente se despejó, justo en el momento en que la pianista y cantante ecuatoriana, Alejandra Bayas, debutaba en el Festival Internacional Buenos Aires Jazz11, un escenario al aire libre.

Si las personas quisieran aferrarse a las compensaciones de la vida, podrían decir que es un justo reconocimiento a quien vino hace siete años a Buenos Aires para descubrir y estudiar jazz.

Ese día, Alejandra Bayas cumplió uno de sus sueños: llegar hasta un escenario del festival de jazz más importante de Argentina, aunque ya hubiera realizado anteriormente varias presentaciones en bares porteños. “Siempre quise tocar acá en el festival. Quizá no hice mucho para estar o quizá me tocará en el futuro, pero fue una sorpresa”, dice.

La lluvia parecía querer terminar con su ilusión. “No podía creer cuando paró de llover. Me habían dicho que si seguía se suspendía. Hicimos la prueba rapidísimo porque llovía. No teníamos muchas esperanzas”.

Al ver que el graderío se llenó, estuvo feliz. Alejandra Bayas es sobria en el escenario, pero su voz es dulce y tiene la virtud del humor durante las variaciones del tono. Ella se divierte sobre el escenario con el trío que la acompaña y al que conoce desde sus tiempos de estudios musicales. Buenos Aires es una ciudad en la que se puede escuchar jazz en muchos bares durante todas las noches de las semanas, sea un jam session o presentaciones definidas. Y eso fue precisamente lo que hizo que Bayas confirmara que es el género que decidiría transitar.

“Lo había estudiado en Quito, pero fue por mi maestro y productor Adrián Iaies con quien pude liberarme”. Bayas llega a decir que “hasta tuve que perder el miedo. Era un género desconocido para mí. Yo venía estudiando música clásica en donde no hay nada de improvisación y cantaba pop con mis hermanas”.

Iaies “fue el iniciador de todo; me lo puso de una manera tan divertida y simple que le agarré el gusto”, concluye.

Hace un mes le llegó la invitación y estuvo una semana ensayando con el grupo que le acompaña desde sus tiempos porteños. Presentó temas de su anterior disco, Daydream, y de su segundo disco, aún en trabajo en Quito, a donde regresó acompañando a su esposo. Alejandra no quiere revelar el título, pero sí adelanta que incluye un tema de Álex Alvear y letra de Margarita Laso, Soñando en Quito, con contrabajo, clarinete y guitarra.

Súbitamente, luego del recital, comenzó a llover nuevamente. Bajó del escenario y vio que el graderío se había vaciado. En el pasillo del Centro Cultural Recoleta, la gente esperaba para felicitarla.

Quizás en la memoria le quede que el tema más aplaudido fue Hallucinations, un tema para piano de Bud Powell al que ella le puso una letra y que le valió que en un momento su productor le dijera “¿estás loca?” Pero a ella le “divertía y siempre quise cantarla, le puse texto y parece que gustó”, dice, sonreída. La noche, su noche, y sin lluvia le había salido perfecta.

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