7 de September de 2012 00:01

Una adaptación de Cervantes, en plena Ecovía

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Ahí, en el medio del andén principal de la estación Río Coca de la Ecovía, en una noche fría y ventosa, sucede una historia de amor.

Clemente, un hombre enamoradizo y melindroso hace lo imposible para recuperar a Clemencia, el motivo de su dolencia cardíaca. Y es que chismes y malos entendidos con Jacinta (amiga de Clemencia) los han separado.

Su desesperación lo lleva a donde Pedro, un individuo callejero de mucha sabiduría, que conoce la ciudad naciente y la que se duerme, para pedirle consejos sobre cómo reconquistar a su novia.

Situaciones y personajes propios de la calle; un vendedor de aguacates sentado sobre la acera, una señora que grita ‘hay tilapia freeeesca’, transeúntes, buses que dejan y retiran gente, niños con uniforme que regresan a casa después de clases, forman parte del escenario de ‘La gangarilla de Urdemalas’, del Proyecto Urdemalas de Colombia, presentada la noche del martes en el marco del Festival Sudaka.

El trabajo es una adaptación de la obra, poco conocida, de Miguel de Cervantes, ‘Pedro de Urdemalas’, escrita en verso, del Siglo de Oro español.

Esta particular historia de amor, una especie de Romeo y Julieta, pero con un lenguaje popular, saca los más jocosos versos de sus protagonistas y risas de sus espectadores. “Perdón pedimos a todos, si los versos son cantados, las palabras recitadas, los conjuros mal hablados y los trajes descarados. Antes, sin pena el bolsillo, ahora su duro camino y pague más que a favores, el salario merecido de los humildes actores”.

Pedro, el consejero, es un legendario personaje de la literatura popular, al que Cervantes transforma en un actor de comedias. Él es uno de los pocos testimonios de carácter biográfico sobre los representantes del teatro del Siglo de Oro.

‘La gangarilla de Urdemalas’ es una propuesta artística que busca adaptarse de una manera improvisada a las condiciones de su entorno; en este caso, curiosos, viajeros, buses, y en general, el frenesí y la informalidad propias de una estación de transporte, se entremezclan con la obra. Al final, Clemente recupera a Clemencia.

Ellos, Pedro, y todos, quedan satisfechos con un feliz final. La señora del pescado, el hombre de los aguacates y los transeúntes siguen su camino.

Hoy se presenta De Reojo en el Variedades, a las 19:00.

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