8 de April de 2012 00:01

A 180 años del natalicio se evoca a Juan Montalvo, crítico del poder

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El viernes 13 de abril, el país recordará 180 años del natalicio de Juan María Montalvo Fiallos.

El onomástico resaltará dos aspectos que caracterizaron a este extraordinario escritor ambateño: el incisivo ingenio para polemizar, mediante su pluma contra los políticos de su época, y su gran capacidad literaria.

Para Mario Mora, director de la Casa de Montalvo, el Cervantes de América siempre estuvo en el ojo del huracán. “Su pensamiento liberal mantuvo en permanente histeria al dictador García Moreno. No soportaba sus críticas y le mandó avisos de muerte, amenazas de cárcel y, finalmente, lo desterró el 17 de enero de 1869 a Ipiales (Colombia)”.

“No se detuvo. Desde el destierro luchó con más energía contra la tiranía y la corrupción. No exagero al afirmar que Montalvo es el escritor ecuatoriano más grande de todos los tiempos”.

“En el género del ensayo -dice Mora- se destacó con ‘Los Siete Tratados’ y la ‘Geometría Moral’; también incursionó en la novela con ‘Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes’. Su periodismo fue combativo y polémico. Por eso lo admiraron grandes escritores como Víctor Hugo y Miguel de Unamuno”.

Pedro Reino, cronista vitalicio de Ambato, considera que las obras de Montalvo merecen estudios introductorios para darles su justa valoración. “Sus escritos son clásicos y es imposible olvidarlos. Sin embargo, los textos deben simplificarse para ser asimilados por las nuevas generaciones que necesitan referentes como este gigante de las letras”.

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En el centro de Ambato casi todo se denomina Montalvo. En la bulliciosa zona central, el parque Montalvo tiene 32 bancas de metal, situadas al abrigo de tupidos cipreses, y junto al césped en el que crecen araucarias, buganvillas, guabas y palmas. Por el parque circulan día a día cientos de apresurados transeúntes, empleados públicos, usuarios de cafeterías, restaurantes, farmacias y docenas de otros negocios.

Gentes de varias nacionalidades confluyen allí. Laura Marcos es una pintora argentina, rubia, de ojos verdes. Hace un año llegó por un tiempo, hoy busca establecerse como otros coterráneos suyos que abrieron restaurantes o que laboran como chefs en hoteles cinco estrellas del lugar.

“Mirá che, estuve en el museo y me parece extraordinaria la valoración que hacen del trabajo de Montalvo. Su obra es interesante”. En el centro del parque, construido a partir de 1905 sobre la antigua Plaza Mayor, se erige el monumento al escritor. Se muestra de cuerpo entero, hecho en bronce, sobre un pedestal de mármol.

Con la mano derecha sostiene una pluma como si acabara de escribir una obra.

La estatua fue diseñada por el italiano Francisco Durini y esculpida por Antonio Grotti en Italia. Fue moldeada con mármol blanco de Carrara.

Antonio Salazar, un jubilado de 73 años, pasa en ese sitio dos horas cada semana.

Este ex maestro de primaria admira al autor de ‘Las Catilinarias’. “Montalvo inició, en el país, los géneros literarios como el ensayo, el drama leído, el relato breve”, dice Salazar.

Cerca de allí, en la esquina de las calles Montalvo y Bolívar, resalta la fachada blanca de la casa donde nació, el 13 de abril de 1832, y creció el escritor. Se encuentra diagonal a la Catedral, el símbolo católico ambateño.

La residencia fue diseñada por el arquitecto Jorge Mideros y se abrió al público en 1932 por el centenario de su nacimiento. En 1988 se inauguró como museo para exhibir algunas de sus prendas más preciadas, en seis salas que conmemoran las diversas facetas del escritor.

En cada una hay detalles de sus obras, relaciones políticas, vida familiar, destierros, y del retorno del cuerpo embalsamado; murió el 17 de enero de 1889 en París, víctima de una pleuresía .

Los pormenores de estos sucesos los conoce Mario Mora, funcionario de la Casa de Montalvo, entidad jurídica que logró autonomía administrativa y financiera el 21 de marzo de 1989.

En la casa  

Los actos
El inmueble tiene una sola planta, con dos patios interiores y senderos empedrados que se bifurcan hacia varias salas utilizadas para organizar conferencias, reuniones y talleres.

Imágenes
En las paredes cuelgan fotos antiguas y retratos en blanco y negro.
El ensayista  “En esta casa nació y vivió el padre del ensayo latinoamericano. Fue construida por su familia entre 1826-1827”, dice Mario Mora.

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