25 de May de 2012 00:00

20 000 piezas del Remigio Crespo serán recuperadas

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Lucen mandiles blancos y realizan un diagnóstico minucioso. Su tarea es saber cuál es el estado de unas 20 000 piezas que están contabilizadas en dos inventarios del Museo Remigio Crespo Toral, de la capital azuaya.

Las restauradoras Gabriela Orquera y Ruth Ordóñez y el museólogo José Maldonado, desde inicios de este mes, realizan la sistematización, catalogación, fichaje y prelación del estado de la reserva de pinturas, esculturas, numismática y etnográfica.

Laboran en un espacio de 8 m², que está en la primera planta de esta casona que tiene cerca de 100 años. Allí se adecuó un área cubierta con una tabla y unos tubos de hierro colgados, que hace las veces de un mostrador.

Maldonado tiene su rostro cubierto con una mascarilla, mientras toma en sus manos un cuadro de la Virgen Dolorosa. Su experiencia le permite detectar a simple vista que la obra tiene hongos, oxidación y despigmentación. Ese lienzo tiene más de 400 años y es anónimo.

Mientras hace el diagnóstico, Orquera ingresa la información a una base de datos registrada en el computador. El objetivo es clasificar las obras de acuerdo con su estado. Se crearon tres categorías.

En la A están las que requieren atención urgente, en la B las que requieren ser intervenidas y en la C las que pueden esperar. Hay un avance del 20% en el proceso.

Maldonado se lamenta por el estado del museo. Dice que la humedad del inmueble afectó a las piezas que no estaban colocadas en un estante adecuado.

Según Ordóñez, la idea es que de forma paulatina se inicie la restauración de cada uno de los bienes. Al llegar al segundo piso del inmueble patrimonial se encuentra una serie de esculturas de arte religioso. Allí, las restauradoras y el museólogo también inspeccionan detalladamente cada pieza para determinar si tiene polillas y si necesita alguna curación.

En otra habitación está la reserva de numismática. Ordóñez explica que las monedas por su durabilidad tendrán menos daños. Además, se encargará de diagnosticar las características del inmobiliario, tallados entre otras.

Para el coordinador del proyecto, Marcelo Parra, la idea es que el Museo Remigio Crespo cuente con una reserva idónea y que estén en un espacio adecuado para poderla monitorear.

Entre los requerimientos están estantes metálicos y una suerte de rieles, con sus respectivos sensores y la luz adecuada. Parra dice que implementar una reserva toma años, pero que el primer paso se inició. Para ello, tienen un aporte de USD 50 000 del Ministerio Coordinador de Patrimonio y esperan otro desembolso de USD 30 000. A eso se suma USD 80 000, del Municipio.

Esos fondos servirán para las labores de cuidado del museo. Según el director del Museo Remigio Crespo Toral, Francisco Álvarez, el proceso se realiza de forma integral por primera vez. “Antes la conservación solo comprendía la fumigación de cuartos o mover las reservas”.

En los próximos meses se iniciará la restauración de la estructura del museo y es necesario trasladar la reserva a la Casa Municipal de Chaguarchimbana.

Parra asegura que el próximo mes se iniciarán las adecuaciones provisionales con mamparas y sensores de seguridad.

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