10 de septiembre de 2016 09:21

Coetzee cerró su participación en la FIL con lectura de texto y firma de libros

El premio Nobel de Literatura 2003, leyó los capítulos número uno y quince de la continuación de 'La infancia de Jesús'. Foto: EL COMERCIO

El premio Nobel de Literatura 2003, leyó los capítulos número uno y quince de la continuación de 'La infancia de Jesús'. Foto: EL COMERCIO

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Alexander García

Con la lectura de dos capítulos de su nueva novela,
'The Schooldays of Jesus’, que la editorial Random House publicará en español en 2017, el escritor sudafricano John Maxwell Coetzee concluyó anoche, viernes 9 de septiembre, su participación en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil. El evento se extenderá hasta este domingo en el Centro de Convenciones de la ciudad.

El premio Nobel de Literatura 2003, leyó los capítulos número uno y quince de la continuación de 'La infancia de Jesús', su anterior novela, una suerte de parábola, "puesta en crisis del sentido de la vida y sus dilemas morales".

En un auditorio con menos público del que rebosó el salón el miércoles, en su primera intervención -había unas pocas sillas vacías- el Nobel comenzó a leer sin preámbulos el primer capítulo -el miércoles inició su intervención con unas frases en español-.

Leyó en inglés bloques de texto y luego aguardaba para que Claudia Noboa, miembro del Comité de Contenido de la Feria, leyera la traducción en español. "Capítulo Uno. Manejan hasta que tienen ante sí la imponente casa de hacienda, con el refugio a un costado. Él parquea en calma. Nadie sale a recibirlos salvo un perro canoso, y de piernas tiesas, que desde el límite de su cadena les gruñe mostrando los colmillos amarillentos. Bolívar se asoma y se desliza del carro, desde la distancia inspecciona la extraña criatura. Luego, decide ignorarla", arranca el relato.

Bolívar es el perro de la familia que llega a la hacienda en busca de trabajo. Una familia integrada por Simón, en el papel de padre, padrastro o protector; Inés, la madre; y David, el niño.

Un David que más adelante en el relato de Coetzee se lanzará a una represa para a salvar a un pato malherido, apedreado por los niños. Y besará después el cadáver del pájaro sacrificado como si con eso anhelara levantarlo de "entre los muertos", otra alusión bíblica.

La simpleza del lenguaje y lo críptico de la historia vuelven a convivir en la obra del Nobel, en una narración en tercera persona y tiempo presente, marca de la literatura del sudáfricano.

La lectura de los textos se extendió por una hora. Luego Coetzee atendió una fila de seguidores que buscaba un autógrafo o una dedicatoria.

Aunque la noche anterior la feria había anunciado que el Nobel prefería evitar las fotos en la firma de libros, en su última noche en el evento el autor de 'Desgracia' accedió a posar brevemente para las fotografías con sus lectores.

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