1 de January de 2013 00:01

Los cultivos transgénicos, ¿alivio a crisis alimentaria?

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En los campos de al menos 15 países del planeta  crecen cultivos masivos de  variedades  de maíz   tolerantes a los efectos de  herbicidas y que evitan   daños de insectos.

También se siembra soya que no se estropea  con  las fumigaciones con glifosato (herbicida), algodón y fréjol que resisten a las plagas y enfermedades y  tomate con mayor tiempo de duración.

Además, cerca del 80% de la producción mundial  de maíz y de  soya es de semillas  transgénicas. Desde el 2010  se sumó en Alemania y en Suecia  la papa amflora, que produce   almidón compuesto de  amilopectina (carbohidrato)  pura.

 Igual   se siembra  arroz con mejoramiento de proteínas, remolacha azucarera, canola, papaya y fréjol  (desde el 2010 en Brasil).
Son parte  de las semillas transgénicas o genéticamente modificadas que en la actualidad   se cultivan en 29 países, de los que 10 de ellos son   latinoamericanos.

Eduardo Uzcátegui, coordinador de  Ingeniería en Agroempresa de la Universidad San Francisco de Quito, es uno de los  convencidos de que  los transgénicos   ayudarán a  cubrir la demanda mundial de alimentos cada vez más creciente.
Se calcula, según Adriana Brondani,   directora ejecutiva del Consejo de Informaciones sobre Biotecnología de Brasil,    que la producción agrícola deberá  aumentar  un 50% en menos de 20 años  para alimentar a   9 000 millones de habitantes,  que se espera tener en ese tiempo.

Uzcátegui dice que las modificaciones genéticas mejoran la producción al  evitar pérdidas por   ataque de  plagas o por factores climáticos adversos. “En los cultivos de maíz tradicional, por ejemplo, se pierde hasta un 30% por  plagas. Con la semilla transgénica se cosecha el 100%”.

Según Uzcátegui,  “al   aumentar   las cosechas  con las semillas modificadas habrá  mayor abasto para la alimentación de aves y de cerdos. Lo que  a la vez permite  bajar los costos de la carne”.  

La producción transgénica también se utiliza como materia prima  de  alimentos  como aceite, cereales, salsa de tomate y otros. Estos  igual se consumen en Ecuador, pese a  que en  el artículo 401 de la Constitución  se prohíbe   este tipo de semillas  y  de cultivos.
Daniel Bayce Muñoz, gerente de la Cámara Uruguaya de Semillas, es  cauto  al asegurar que    “los transgénicos han dado un primer paso. Aún no se puede considerar que sean  la salvación ante la crisis alimentaria mundial, pero sí   están ayudando.  Con la producción  de maíz y  de soya se está colaborando sobre todo a controlar en algo los precios”.

Resalta que la biotecnología también  ayuda  a mejorar la  resistencia de la semillas  a la sequía y la tolerancia     a la  salinidad. Esto  a la vez  permitirá reincorporar  áreas agrícolas abandonadas.     

Pero Roberto Gortaire, representante nacional de los Consumidores en Ecuador, no está de acuerdo con que los transgénicos sean la mejor alternativa.  “La biotecnología    acrecentó la crisis alimentaria. La mayor parte de la cosecha  de las 160 millones de hectáreas de  cultivos transgénicos   va para  balanceado animal y  biocombustibles”. 

El activista insiste en que la producción de una hectárea de soya transgénica para alimento de cerdos o aves  satisface  la necesidad de proteínas solo de una persona.  “Si esa misma hectárea fuera dedicada al cultivo directamente para el consumo humano  ayudaría a 14,5 personas”.

 Cléber Folgado, dirigente del Movimiento de los Pequeños Agricultores  de Brasil, rechaza la tesis sostenida por algunos de que  los transgénicos ayudarían ante la demanda de alimentos.  “Es  una falsedad de  los defensores del agronegocio para convencer  a la población  y   justificar el uso de   estas  semillas”.


Ítalo Bongiovanni, Médico en Higiene y Salud Pública

¿Es  El  gen modificado una salvación?

Si se mira al tema solo en forma  superficial,   parecería  que sí es una salvación ante la crisis alimentaria. Con los transgénicos, las semillas     multiplican   cuatro  o  cinco veces la cosecha de casi todos los vegetales.

Ellas transforman terrenos poco productivos en grandes productores. Entonces, ¿cuáles pueden ser las dudas? Para obtener un organismo genéticamente modificado (OGM) tenemos que entrar en el patrimonio genético de la semilla o  ADN. 

Pero de este   apenas conocemos   el 4%. Es  decir que manipulamos  las raíces de la vida sin conocer casi nada  de la misma y eso es potencialmente  peligroso.   Si  hoy a una especie le damos  una resistencia increíble con los organismos modificados, seguramente  alteraremos  profundamente el equilibrio que la naturaleza  desarrolló en los últimos 3,5 millones de años y que es el secreto de nuestra vida hoy: “la naturaleza es un continuo y dinámico equilibrio”.   
  
 Es  evidente  que se   desconoce   que los genes pasan de una especie a otra. Un reciente estudio científico (Heritage 2004 – Netherwood et al 2004) revela que cuando los seres humanos digieren alimentos hechos con OGM, los genes creados artificialmente se transfieren en los caracteres de las bacterias intestinales.

En el intestino humano  se desarrollan las bacterias (unas 400 especies, 10 de ellas   producen vitaminas y ayudan a la digestión), consideradas  una de las mayores defensas    en contra de   enfermedades infecciosas.  Estos genes modificados  son   invasivos y resistentes al ambiente, de allí que se vuelven totalmente agresivos ante todas las diferentes especies bacterianas en el intestino.

No es que estos genes se desintegran cuando  un cerdo o una ave come maíz o soya en balanceado. Incluso  cuando   comemos una  chuleta, no toda es digerida. Una parte   llega  al intestino.

También los genes modificados  pueden mezclarse  cuando el polen es trasladado por  el  viento, las aves o animales. Así, estas semillas  estériles se pueden mezclar con las tradicionales, quitándoles  su fertilidad.   

Toda la positividad sobre estas semillas  solo es  discurso  de las tres grandes casas que las  comercializan y  transforman  en esclavo   al mundo, ya que no se puede  producir semilla para las siguientes plantaciones.  
 
Además, quién garantiza que en el caso de una sobreproducción esta se  vaya  a los países pobres, porque la transportación cuesta demasiado.


Ecuador
Mejoras en la papa y yuca, lo recomendable

Aparte de la soya, el maíz es uno de los mayores cultivos transgénicos en el planeta.   EE.UU. y Brasil son los mayores productores. Los expertos indican que para que sea  rentable  se necesitan grandes extensiones de tierras. En Ecuador, estas solo son  posibles encontrar en zonas como Vinces  y  Quevedo, en Los Ríos.

Según Eduardo Uzcátegui, de la Universidad San Francisco de Quito, si se autorizaran las semillas transgénicas en Ecuador,  “lo primero que  recomendaría  es que se modifiquen  la papa, la yuca, la naranjilla y el tomate de árbol, que son productos de mayor cultivo y consumo en el país”.  Agregó que Ecuador sí dispone de centros de investigación donde se pueden hacer estas mejoras.


Región
El crecimiento  en Latinoamérica

A escala mundial, Brasil es uno de los países que más desarrollo ha tenido en los últimos cuatro años en cuanto a cultivos transgénicos. Hasta el 2011 tenía 30,3 hectáreas sembradas con soya, maíz y algodón genéticamente modificados.

Además, a partir del 2010 se liberaron los cultivos de fréjol y se espera que hasta el 2017 ó  2018 se autorice la siembra de caña de azúcar resistente a plagas. Por ahora se hacen los ensayos en invernadero y campo  en Sao Paulo.

Argentina es otro de los grandes productores en la región. Chile se caracteriza por producir semillas para exportación y nada para consumo local. Colombia exporta rosas azules transgénicas a Japón.


LA FRASE

Los mayores cultivos  transgénicos son de soya y maíz. También hay de fréjol, papa, arroz...

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