12 de February de 2014 00:02

Cuenca protege a ranas y murciélagos

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El croar de las ranas vuelve a escucharse -como una leve sinfonía- en cinco espacios públicos de Cuenca. Las ranas punta de flecha y marsupial, del Azuay, están repoblando espacios naturales importantes.

Se trata de un proyecto para recuperar su hábitat, que se focaliza cerca de las riberas de cuatro ríos de Cuenca. Según el biólogo y propietario del Zoológico Amaru, Ernesto Arbeláez, estas ranas estaban casi extintas, como consecuencia del crecimiento urbanístico.

Desde hace ocho meses, Amaru y la Comisión de Gestión Ambiental del Municipio de Cuenca (CGA) impulsan un proyecto de rescate, reproducción, reintroducción y repoblación de las dos especies en 10 espacios de la urbe.

Se rescataron cerca de 500 individuos de las áreas degradadas o terrenos particulares y fueron llevados al Centro de Conservación de Anfibios de Amaru, en Rayoloma, para su reproducción en cautiverio. De forma paralela, los técnicos de la CGA construyeron los humedales cerca de los ríos.

Sebastián Izquierdo, director de CGA, explica que los anfibios son insectívoros y por eso se busca mantener un equilibrio ambiental entre las potenciales plagas, como grillos, moscas, saltamontes, entre otros, que son nocivos para el ser humano. Además, mejorar la salud de estos espacios y devolverle el sonido natural.

El primer humedal recreado y utilizado fue el de la ribera del Yanuncay, parque El Paraíso. Hay otros operativos en Yanaturo, Amaru, Puertas del Sol y Circo Social. Son espacios utilizados por las personas para la recreación (paseos, caminatas, hacer deportes).

Estos humedales tienen geomembranas para que no se filtren el agua, sustratos especiales del ecosistema que generan los micronutrientes necesarios y plantas acuáticas como lechuguines, colas de zorro, jacintos y otros que ayudan a filtrar el pH (acidez) del agua.

Entre los cinco humedales se ubicaron 600 individuos de las ranas punta de flecha y marsupial del Azuay, en estado de renacuajos y ranas subadultos (seis semanas). El monitoreo determinó que la mortalidad de las especies en estos charcos es de entre el 8 y 10% de la población introducida.

Para el biólogo, este porcentaje está dentro de los parámetros internacionales porque la sobrevivencia "depende del clima y de la presencia de otras especies depredadoras que podrían atacarles en su hábitat".

Cuando los anfibios están maduros salen y viven libremente. Eso se evidencia en El Paraíso, donde los visitantes escuchan el croar de las ranas fuera de la laguna. Los cinco humedales restantes funcionarán hasta mediados del año en curso, señaló Izquierdo

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El cuidado de murciélagos que están amenazados

En el Parque Nacional Cajas (PNC) se monitorean y estudian a los murciélagos desde el 2007. Hasta el momento están identificadas siete especies que habitan en esta reserva montana, que abarca 38 544 hectáreas de páramo andino. Cinco predominan, otra es símbolo de los Andes y la última no es propia del hábitat frío.

Para el biólogo del PNC, Francisco Sánchez, si bien estos animales tienen mala fama por su aspecto físico y la preferencia por los lugares oscuros, reportan más beneficios para la ecología. "Deben ser protegidos porque tienen una función ecológica y económica mayor a la que se reconoce". De acuerdo con el tipo de alimentación propia, los murciélagos insectívoros controlan las plagas, los frugívoros contribuyen a la dispersión de las semillas, los nectívoros a través de la polinización mantienen la calidad genética de los bosques y los carnívoros ayudan a mantener equilibrio en el ecosistema.

Para este estudio, la Corporación PNC adquirió equipos especiales como redes de neblina (nailon fino). Contienen unos anillos que funcionan como una bolsa y sirve para atrapar a estos animales.

Según los monitoreos, algunos viven entre los socavones de las peñas y otros entre los bosques profusos.

Para su conservación, Sánchez explica que los guardaparque del PNC están atentos de que los bosques no sufran incendios forestales o talas. "Con este cuidado se evita que los murciélagos migaren por la destrucción de sus hábitat y sean presas del ser humano.

Los murciélagos están en toda la reserva montana, pero los lugares de mayor distribución son Mazán, Llaviuco, Patoquinuas… y a través del monitoreo estudian su preferencia con el máximo detalle.

En contexto. Hace 10 años era común escuchar el intenso sonido de las anfibios entre la vegetación y ribera de los ríos, en la capital cuencana. Ahora esto no es usual debido al desarrollo urbanístico. Sin embargo, se busca repoblar estas dos especies de ranas en 10 sitios.

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