31 de diciembre de 2017 00:00

Criptomoneda: la divisa virtual genera dudas y buenos negocios

El bitcóin funciona desde el 2009 y este año logró la cotización más alta en el mercado. Foto: AFP

El bitcóin funciona desde el 2009 y este año logró la cotización más alta en el mercado. Foto: AFP

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Xavier Basantes R. Editor
de Proyectos Multimedia (O)

Con el bitcóin a la cabeza, el dinero virtual vivió un ‘boom’ en 2017. El precio del ‘rey de las criptomonedas’ trepó de USD 1 000 en enero, a 16 937 el 20 de diciembre, según Coindesk, un sitio web especializado en divisas digitales. Aunque días después, cayó hasta en 15%, tras un robo virtual a la plataforma de criptomonedas denominada Youbit, en Corea del Sur. Y hasta el fin de año, siguió en caída libre, pese a que llegó a ser negociado en el mercado de futuros (inversiones).

Nacieron en el 2009 y aunque todavía son vistas como las monedas del futuro, con las criptomonedas (al menos unas 700 en el mundo), se multiplican las transacciones. Eso ha ocasionado que el número de tiendas ‘on line’ que las aceptan como medio de pago vaya en aumento, desde cafeterías hasta tiendas de ropa.

Al contrario que el dólar, el bitcóin no lo emite ningún banco central, sino que se crea de manera descentralizada por ordenadores que utilizan algoritmos complejos para producir una cadena de bloques de transacciones codificadas y autentificadas. A esta tecnología se denomina ‘blockchain’.

Las criptomonedas tienen un planteamiento económico y monetario antisistema. Quieren eliminar la dependencia de los bancos centrales y sus manipulaciones monetarias, a los bancos nacionales con sus comisiones y pagos de intereses, y a los banqueros y sus posibles corruptelas. Así lo sostiene María Lorca Susino, de la Escuela de Negocios de la Universidad de Miami.

Pero mientras el desarrollo de las monedas virtuales crece, voces influyentes como la del ganador del Nobel de Economía del 2001, Joseph Stiglitz, cuestionan su validez. Él afirma que la verdadera razón por la que la gente busca estas ‘monedas’ es para participar en actividades ilícitas, como el lavado de activos o la evasión fiscal.

El Nobel de Economía 2017, Richard Thaler, también opinó sobre el bitcóin: “No tiene ninguna de las cualidades que uno buscaría en una moneda: que sean estables y con valor”.

A las críticas también se suman otros actores. Voceros de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), en su encuentro anual (25 de octubre), señalaron que los nuevos oferentes de crédito, las monedas virtuales, la captación masiva y los nuevos sistemas de pago -por fuera de la órbita de acción de los bancos centrales-, “amenazan con hacer la política monetaria menos efectiva para intervenir en la economía, frente a choques inflacionarios, o atender problemas de liquidez”.

El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), una institución que promueve las normas de prevención del blanqueo de capitales, también tiene reparos. Advierte que las monedas virtuales “han captado la atención de diversos grupos criminales y pueden representar un riesgo de financiamiento del terrorismo”.

Pero mientras esas dudas se difunden en el sistema financiero, las criptomonedas promueven el desarrollo de nuevos negocios. Por ejemplo, la firma Athena Bitcoin, fundada en 2015 en EE.UU., presentó en Bogotá el primer cajero para comprar y cambiar bitcoines por efectivo en Colombia. Estos aparatos pueden mover en transacciones USD 150 000 al mes. Además, esa empresa anunció una inversión de USD 10 millones, para importar e instalar unos 200 cajeros en Latinoamérica en 2018.

No obstante, Ecuador se encuentra fuera de ese radar. En el país, esta criptomoneda no es reconocida por el Banco Central (BCE). El 11 de junio, el BCE difundió un comunicado que alertó que el bitcóin “no es un medio de pago autorizado para su uso en Ecuador”, conforme a la establecido en el artículo 94 del Código Orgánico Monetario y Financiero.

Los gobiernos también se suman a la ‘criptomanía’
A diferencia de las divisas convencionales, las criptomonedas aún no están reguladas por los gobiernos, los bancos centrales, los grandes bancos o los fondos de inversiones.

Aunque esta situación puede cambiar. El 5 de diciembre el régimen de Nicolás Maduro anunció la creación del ‘Petro’ en Venezuela, una moneda virtual que se prevé garantizar con las reservas petroleras.

Pero dos meses atrás, el ministro de Comunicación de Rusia, Nikolái Nikíforov, divulgó que este país emitirá dentro de poco su nueva criptomoneda. “El ‘CriptoRublo’ estará completamente controlado por las autoridades”. Los expertos rusos esperan que con esta ‘moneda’ se simplifiquen trámites burocráticos, e indican que será más utilizada por las empresas estatales rusas.

Los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) también analizan la implementación de una criptomoneda. Más aún cuando ya disponen de su nuevo Banco de Desarrollo, que promueve el financiamiento de proyectos de desarrollo sostenible y obras de infraestructura. Además, cuentan con un fondo de divisas de reserva creado en 2015, como mecanismo para prestar apoyo a aquellos miembros del grupo que pudieran tener problemas con la balanza de pagos.

Japón, a través de su Banco Central, también planifica lanzar el ‘J-Coin’, con miras a los Juegos Olímpicos de Tokio-2020, que se intercambiará a una tasa de uno a uno con yenes, según Financial Times.

Mientras que Bielorrusia siguió, el 22 de diciembre, el ejemplo de Japón al reconocer el bitcóin y las demás criptomonedas como una forma de pago legal. Las operaciones con esas monedas virtuales estarán exentas de impuestos en ese país hasta el 2023, según un decreto firmado por el presidente Alexandre Lukashenko.

Criptomonedas y comercio electrónico
Pero la irrupción tecnológica no solo se concentra en el sistema financiero. Las operaciones comerciales también miran un nuevo escenario de transacciones electrónicas y monedas virtuales. Este fue uno de los temas que se plantearon en la XI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), efectuada en Buenos Aires a inicios de este mes.

Uno de los principales dilemas al respecto se refiere a que las criptomonedas debieran ser tratadas como divisas o como mercancías, sobre todo por la legalidad en su utilización. De hecho, algunos de los 164 miembros de la OMC las aceptan como un mecanismo para realizar ‘pagos legales’.
En cuanto a que las criptomonedas sean tratadas como mercancías, esto implicaría un tratamiento diferente desde la perspectiva de comercialización, en el que incluso se adoptarían mecanismos como la cláusula de nación más o menos favorecida o hasta la adopción de criterios de origen.

Pero mientras la OMC deberá tarde o temprano incluir en su agenda a las criptomonedas, el CEO de la multinacional del comercio electrónico Alibaba, Jack Ma, hizo un llamado a los ministros de los 164 países miembros que se reunieron en Argentina: “No se preocupen por la tecnología, toda revolución tecnológica destruye empleos, pero luego también crea puestos de trabajo. La tecnología se creó para ayudar a las personas y

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