1 de agosto de 2014 13:18

La creación del universo tiene su versión sinfónica

En el escenario del Teatro Nacional de la Casa de la Cultura se reestrenó 'Génesis', la obra del compositor quiteño Claudio Jácome. Foto: Jenny Navarro/ EL COMERCIO

En el escenario del Teatro Nacional de la Casa de la Cultura se reestrenó 'Génesis', la obra del compositor quiteño Claudio Jácome. Foto: Jenny Navarro/ EL COMERCIO

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Redacción Espectáculos

Coros y orquesta dispuestos en impecable orden. A la señal de la batuta, el milagro de la creación se inició sobre el escenario del Teatro Nacional de la Casa de la Cultura.

La noche del jueves (31 de agosto de 2014) se llevó a cabo el reestreno de ‘Génesis’, una obra del compositor quiteño Claudio Jácome, basada en pasajes bíblicos sobre la creación del universo.

‘Génesis’ fue estrenada en ese mismo escenario en el 2007, un año después se realizó otra presentación en Guatemala y en el 2012, en la plaza de San Francisco.

Este año la obra vuelve a los escenarios con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional, el coro de Claudio Jácome, el coro de la Universidad Católica, el ballet coreográfico Luis Beltrán y siete cantantes solistas.

En las interpretaciones musicales participaron Sebastián García (Adán), Ximena Ibarra (Eva y ángel), Miguel Alejandro de León (Dios), Paúl Villavicencio (Luzbel), Santiago Silva (Lucifer) y Soledad Galarza (ángel).

Entre voces e instrumentos se recreaba la anarquía que imperaba en un tiempo sin tiempo regido por el caos. Las proyecciones digitales sobre el fondo del escenario acompañaban la dramática interpretación musical que en conjunto con las imágenes de pronto adquiría mayor sentido.

Y así fue como en el principio Dios creó los cielos y la tierra, anunciaba la voz de un narrador a la vez que iba describiendo cómo las tinieblas se iban separando de la luz para formar la noche y el día y cómo las aguas se diferenciaban de la tierra y el cielo.

Voces e instrumentos recrearon los pasajes bíblicos sobre la creación del universo. Foto: Jenny Navarro/ EL COMERCIO

Voces e instrumentos recrearon los pasajes bíblicos sobre la creación del universo. Foto: Jenny Navarro/ EL COMERCIO

Los elementos del universo iban tomando forma y la materia también se diferenciaba de los espíritus que coexistían como dos fuerzas que se complementan y se contradecían a la vez, representadas en la voz de los primeros solistas.

Y en medio de este nuevo mundo, una prodigiosa fuerza alumbraba los primeros signos de la vida. Partículas elementales que se materializaban sobre el escenario en un vistoso despliegue coreográfico y que al compás de la música mutaban y se transformaban en organismos diversos y exuberantes.

Fiel a los pasajes bíblicos, pero con elementos interpretativos de su autor, también se escenificó la creación del hombre y de la mujer con una representación coreográfica que tuvo su contraparte en la interpretación vocal de sendos coristas.

La obra se extendió más allá de los orígenes y revivió el pecado del hombre y su destierro del jardín del Edén hasta aproximarse a las secuelas de esta naturaleza humana, cuya impronta parece regirse según un principio de dualidad universal (bien-mal; orden-caos, etc.) y cuyas dolorosas consecuencias se viven en la actualidad.

Pero la obra de Jácome encuentra en ese desasosiego una veta de esperanza, que al final se presenta como el triunfo de la voluntad humana y el reencuentro del hombre con su creador.

Una obra que invita a la reflexión y dirigida a toda la familia que volverá a presentarse esta noche (viernes 01 de agosto de 2014, 20:00) en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura.

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