31 de julio de 2014 00:00

La creación mutante, en 19 voces migrantes

‘Me fui a volver’ y una serie de ilustraciones se propone pensar la migración desde distintas perspectivas. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

‘Me fui a volver’ y una serie de ilustraciones se propone pensar la migración desde distintas perspectivas. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

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Redacción Cultura (I)
cultura@elcomercio.com

‘Me fui a volver’ es un libro -que se completa con una exposición- y es también una expresión muy ecuatoriana utilizada para cuando la ausencia propia ha sido breve. Y en el contexto del libro y la exposición, ‘Me fui a volver’ es, sobre todo, la posibilidad de indagar en la incidencia de la migración en la creación artística y cultural.

El libro compila relatos, testimonios y ensayos de 19 académicos, activistas, escritores y artistas nacidos en Ecuador y radicados fuera; su propuesta es tratar otras formas de movilidad humana alejándose del agotado análisis académico y economicista de la migración.

La edición estuvo a cargo de Diego Falconí Trávez. Idea suya también fue la exposición que acompaña al libro: ‘Los rostros de las migraciones ecuatorianas’, de Mayra Overney-Falconí. Se trata de retratos ilustrados de los ecuatorianos que forman el libro; estará en el Centro de Arte Contemporáneo hasta el 24 de agosto.

Una de esos creadores es Daniela Alcívar Bellolio, quien estudió Literatura en Quito y Dirección de Cine en Argentina; cuando responde a la pregunta de cómo ha influido su migración en su obra, responde: “Estar fuera y vivir en el espacio ambiguo del migrante acadé­mico se ha convertido en un modo de escribir”.

Óscar Paredes activista por los derechos de los afroecuatorianos, otro de los protagonistas de ‘Me fui...’, cuenta que su migración se debió al racismo y a la persecución que afrontaban los organizadores comunitarios en el gobierno de León Febres Cordero. A él, haber dejado el país le permitió reconocerse y recuperar su identidad.

El desempeño artístico es un factor que Elsye Suquilanda valora de su migración a Berlín; ella dice que en Alemania siente más libertad al momento de elaborar proyectos. La búsqueda de “nuevos estallidos en diferentes culturas” y la necesidad de salir de un ambiente profesional “un tanto cruel” la motivaron, en parte, a dejar el país.

Por su parte, el artista visual Amaru Cholango, quien se asume como un autoexiliado, dice que la migración le permitió conocer referentes creativos apegados a lo artístico; en Ecuador su vida “estaba orientada a la parte científica y pedagógica”.

Cholango cuenta que un tema fundamental en su obra “es la reconciliación entre los mundos espiritual y material; la cosmovisión andina y la occidental/racional. A esto también se puede llamar una movilidad entre mundos”.

El intercambio de voces y escrituras que conlleva el libro bordea la interculturalidad, visión que para algunos no solo menciona en su historia a las culturas originarias de un territorio, sino que es la realización de un intercambio cultural, un trueque de experiencias sociales.

NO OLVIDE

La muestra ‘Los rostros de las migraciones ecuatorianas’ estará abierta hasta el 24 de agosto, en el Centro de Arte Contemporáneo (Montevideo y Luis Dávila).

Daniela Pacheco. Abogada
Especializada en DD.HH, trabaja para la Defensoría del Pueblo del Ecuador en España, ayuda a los afectados por los desahucios.

Paúl Rosero. DJ y artista
Reflexiona sobre el espacio público, la distribución de conocimiento, además es gestor cultural.

Diego Falconí. Editor y abogado
Profesor de varias instituciones académicas. Dirigió tres vecesel festival de cine Cinecuanon.

Paulina León. Artista y gestora
Estudió artes visuales, teatro y otros campos creativos y coordina varios proyectos en Arte Actual-Flacso.

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