6 de agosto de 2015 17:17

Cosa Nostra Trattoría propone un viaje a Italia con sus variedades de pizza

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Gabriela Balarezo
Redactora (I)

Cosa Nostra Trattoría y Pizzería, ubicado en La Mariscal junto al parque Gabriela Mistral, ofrece un viaje exploratorio por la cocina italiana. Farafalle, fettuccine y pennete. Gnocchi y ravioli. Lasagna y como no, la infaltable pizza. Todos estos platillos deslumbran en los ojos de los comensales con solo ojear el menú.

El cliente ‘aterriza’ en un acogedor restaurante esquinero, con mesas de madera, fotos familiares en blanco y negro y mapas de Italia. El horno del que diariamente salen cerca de 100 pizzas, imponente, recibe a quienes llegan en la entrada, detrás de la barra.

Solo cuando se ha elegido la mesa para disfrutar del banquete, porque cuando se trata de gastronomía italiana el solo probar o degustar (poquito) no es una opción, empieza la búsqueda a lo largo y ancho de la variada carta para dar con ese plato especial que bien podría comerse en Nápoles, Roma o quizás en la provincia de Ascoli Piceno.

El mismo menú plantea una encrucijada, como cuando hay decenas de lugares que visitar en una ciudad y solo un par de horas para hacerlo. Solo el universo de pizzas merece un examen minucioso y sin el imán del platillo a la mesa, tiende al comensal una invitación para regresar.

En Cosa Nostra las pizzas se clasifican por su base, la de tomate, como la Pescatora que reúne en una sola masa camarones, calamares, almejas, todo salpicado de perejil; o la de mozzarella. En esta última categoría destaca, por el ingenio de llevar una receta de pasta al terreno de las pizzas, la Carbonara- huevo, tocino y pimienta negra.

Las masas son frescas y se preparan en un horno que ha sido utilizado por aproximadamente 20 años. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

Las masas son frescas y se preparan en un horno que ha sido utilizado por aproximadamente 20 años. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

Las ‘Pizze d’ Autor’ (las de autor) son un tipo aparte, incorporan ingredientes gourmet, delicados y difíciles de encontrar en Quito. Un imperdible del recorrido culinario al estilo italiano. Romana, Amalfitana, Norcina y Crudaiola, cada una a su manera despierta a la vez el apetito, la curiosidad y el interés.

Por recomendación de Jacqueline Grard- dueña y creadora del negocio gastronómico- para la degustación del caso llega una Norcina a la mesa. Una fusión perfecta, impecable de mozzarella, champiñones, salchicha artesanal (hecha en Cuenca) y salsa de trufa. Una opción muy típica de las provincias en Italia. La pizza en su sencillez y complejidad es una exaltación de los cinco sentidos.

Es una preparación para sentir el aroma y después probar, oler y morder, oler y morder hasta que el pedazo desaparezca de las manos y el bienestar llené las arterias y se dispare por todo el cuerpo. Los chefs, Pablo Cruz y Alfredo Salazar, calificaron a los ingredientes de exquisitos y resaltaron que por sus insumos cada pizza (variedad) tiene su historia. Los aromas, sabores y texturas se sienten a ‘flor de piel’ señalan.

A Grard le tomó 28 años lograr una experiencia culinaria de este tipo, que es el tiempo que lleva en el negocio ‘restaurantero’ de la capital. Desde la creación de su padre (francés de nacimiento), el conocido Rumipamba de las Rosas hasta el restaurante Il Grillo (del cual se replican platos que se exponen en el menú de Cosa Nostra).

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Una foto publicada por @gabibal el

En la trattoría y pizzería no se dejan de lado los detalles, ni gastronómicos, ni de ambiente o servicio. Esto gracias a la trayectoria de Grard, ella mismo está muy al pendiente de los controles de calidad de productos e insumos. Tiene amplios conocimientos de proveedores, muchos de los cuales la han acompañado desde hace dos décadas. Por ejemplo, el queso de las pizzas viene de Salinas, Bolívar y se hace con tecnología italiana y recientemente hizo el contacto con un quesero de Cayambe.

Como los ingredientes, la crocancia de la masa llama la atención de los expertos. Esta se prepara al día y ser cocina en el horno del local que ha permanecido encendido casi por 20 años. El mismo tiempo que el chef Paulino Montes ha colaborado con Grard en sus emprendimientos, incluido Cosa Nostra que ahora administra también su hija Paola Rivas.

El viaje culmina para el comensal, después de saborear una variedad de antipasti, la combinación de pizza que por sus ingredientes supo destacar entre las demás y empaparse un poco de la historia de la cocina italiana. Para la tratoría el recorrido sigue. En un futuro tienen previsto introducir de a poco un nuevo tipo de masa integral y cervezas artesanales perfectas para acompañar sus pizzas.

Precios: USD 9,10- 16,99

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