3 de December de 2010 00:00

‘Las corridas de toros son entornos maltratantes’

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Redacción Sociedad

Entrevista a César Herrera, sociólogo especialista  en niñez y adolescencia.

¿Qué tan válida es la prohibición de que los niños ingresen en las corridas de toros?

Creo que es una medida de protección frente a una situación de violencia que puede afectarles. Es una medida más, al igual que la censura en el cine, en los programas de TV, a que ingresen a discotecas. En una sociedad de derechos se busca en los seres humanos el desarrollo, la afectividad, el amor, el reconocimiento, etc.

¿En este tipo de actos no le corresponde decidir a los padres, que tienen la patria potestad de los hijos?Hay dos principios. Primero, está el interés superior del niño que se establece en la Constitución y en el Código de la Niñez y la Adolescencia; cualquier política o acción que tome la sociedad debe tener como prioridad que el niño esté protegido. Segundo, es el principio de progresividad, las normas y acciones se toma según su edad. El Estado, la familia, la sociedad están llamados a proteger al niño. Todos jugamos un papel de corresponsabilidad.

¿De qué se busca proteger a los infantes en este caso?

Las corridas de toros son entornos maltratantes, que tendrán historia o arte, pero nadie puede negar que hay violencia. Los padres y la sociedad deben evitar que el contexto de los niños sea maltratante, tanto en la escuela, en la casa y en su ambiente.

¿Por qué no es saludable?

Espectar violencia, en general, es traumático, incluso para un adulto. Creo que para cualquier niño que asiste por primera vez es como un golpe. Después se puede acostumbrar, incluso puede decir que es normal. La violencia y el maltrato son un círculo vicioso. Estas estructuras se reproducen, generan imaginarios que, inconscientemente, hacen que se acepte el maltrato.

Esta última medida desató polémica, porque hay familias que acuden a la Feria Jesús del Gran Poder junto con sus niños como tradición.

Antes se decía: “Es mi hijo y hago con él lo que quiero; y si para que se eduque tengo que maltratarlo, lo hago”. Ese discurso ya no tiene sustento, en una sociedad de derecho, las cosas tienen que cambiar. Ese entorno podía funcionar en una época, pero cuando una sociedad pone el paradigma del derecho como su base de convivencia se tiene que actualizar y renovar. Implica revisar, por ejemplo, otro tipo de festejos que los toros, que son menos maltratantes.

¿Cómo ir en contra de esa tradición cultural?

En Barcelona (España), donde era tradición ver las corridas de toros se suspendió. En la sociedad de derecho, el nuevo paradigma de la vida no encaja con el maltrato y la violencia. Más allá de que sea sostenido por criterios culturales, que pueden ser respetables, entendibles, pero no justificables. En una época tenía muchos sentidos y símbolos, no se puede negar. Si se busca una sociedad de bienestar, esto no se puede justificar.

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