13 de enero de 2016 00:00

El coro polifónico Harmonium rescata la música Puruhá

Los integrantes del coro polifónico Harmonium, de Riobamba, durante uno de sus ensayos. Fotos: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO

Los integrantes del coro polifónico Harmonium, de Riobamba, durante uno de sus ensayos. Fotos: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO

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Cristina Márquez
Redactora
(F - Contenido Intercultural)
cmarquez@elcomercio.com

Cantar en kichwa, si no se es kichwa hablante, no es una tarea sencilla, hay que memorizar las canciones que tienen un complejo modelo lingüístico y vocalizar cada palabra.

Los integrantes del coro polifónico Harmonium, de Riobamba, dicen que lo lograron cuando se conectaron con sus raíces indígenas.

Ellos presentan en sus repertorios música ecuatoriana de todos los géneros interpretada únicamente con sus voces. Sus obras incluyen pasillos y yaravíes, carnavales, sanjuanitos y danzantes, tonadas de las culturas indígenas de la Serranía.

Pero las canciones más solicitadas por el público son las originarias de la nacionalidad puruhá. Harmonium incluso musicalizó un cuento infantil para presentarlo en las parroquias rurales.

“La música ecuatoriana está descuidada en lo que se refiere al rescate y a la investigación. Decidimos incluir cantos indígenas en nuestro repertorio porque queríamos mostrar la belleza armónica de las canciones y afianzar la identidad”, cuenta Pablo Lescano, director de la agrupación.

Harmonium puso en escena algunas de las canciones de dos discos de música autóctona recopilados hace cerca de 18 años. En esa época varias organizaciones, investigadores y músicos se unieron para recopilar 26 canciones tradicionales.

Los discos se titulan Tuwamari y Waka Mama. El primero contiene cantos para los niños y canciones de cuna como Ashintinti, que habla sobre la dulzura de los más pequeños y el valor que tienen para las familias.

El segundo disco contiene canciones de las mujeres puruháes y su vida cotidiana. Las mujeres cuentan en sus cantos su visión del trabajo en el campo, la relación con sus esposos y familias, y la vida en la comunidad. Amapolita es una de las preferidas. Pues compara la vestimenta y la belleza de la mujer con una flor de amapola.

Estos cantos lograron recopilarse en una investigación de Wiliam Guncay que duró varios años. Lescano hizo arreglos musicales para estilizar las canciones y destacar las armonías en las voces del coro. Además estudió cuidadosamente cada sonido para acoplarlo a la polifonía, respetando la melodía original.

Harmonioum ha presentado sus obras en distintos escenarios de Riobamba; los públicos más receptivos fueron los mismos sectores indígenas. En el 2014, ellos realizaron presentaciones en 10 escenarios rurales.

“Nunca habíamos cantado para un público tan entusiasta. Cuando los niños y adultos escucharon sus canciones y su idioma nativo en nuestras voces se alegraron y cantaron junto a nosotros”, recuerda Patricio Noboa.

El coro se formó en el año 2012 con el propósito de rescatar y visibilizar la música ecuatoriana en nuevos espacios. Delia Silva, quien se desempeñó como docente de canto durante más de 30 años, fue una de las precursoras.

“En Riobamba hay mucho talento, pero hacía falta una reconexión con lo propio. Nos unimos para ser las voces de la tierra”, afirma Silva.

La agrupación, que se sostiene mediante autogestión, está integrada por 15 personas, entre hombres y mujeres de diversas edades. El único requisito para unirse es compartir el amor por la música ecuatoriana.

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