24 de octubre de 2016 14:43

Corina Crețu: ‘La segregación es una bomba nuclear para el futuro de Europa’

La comisaria de política regional de la Unión Europea, Corina Crețu, visitó Ecuador para la cumbre Hábitat III. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

La comisaria de política regional de la Unión Europea, Corina Crețu, visitó Ecuador para la cumbre Hábitat III. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

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Gabriela Castellanos
Redactora (I)

La Comisaria Europea de Política Regional, Corina Crețu, llegó al país para presentar el aporte de la Unión Europea al plan de implementación de la Nueva Agenda Urbana. Lo hizo durante la conferencia de vivienda y desarrollo urbano sostenible Hábitat III que se llevó a cabo en Quito del 17 al 20 de octubre.

¿Cuáles son las preocupaciones de la Unión Europea con respecto a la aplicación de la Nueva Agenda Urbana?

Siempre el reto más grande es la implementación. Sería muy lamentable que tengamos otra declaración más y que no se ponga en práctica. Por eso hemos presentado unos compromisos voluntarios de la Unión Europea que creo que han sido muy importantes para este proceso.

Hace varios meses adoptamos en la Unión Europea nuestra propia agenda urbana que va muy de la mano con lo que es la Agenda Urbana Global que se implementará ahora. Queremos que las ciudades y los gobiernos nacionales tengan voz en el diseño de las políticas.

¿Cuáles fueron los compromisos de la Unión Europea?

Nos comprometimos a contribuir a través de nuestra propia Agenda Urbana, en nombre de los 28 miembros. También quisiéramos lanzar una nueva alianza entre la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD) y el Banco Mundial para establecer una nueva definición global de ciudad y lo que necesitan los ciudadanos.

El tercer compromiso es un programa para crear alianzas entre ciudades para que puedan compartir experiencias no solo en la Unión Europea, sino también en Latinoamérica, Estados Unidos, China. Creo que es muy importante poder compartir las buenas prácticas.

Otra forma en la que podemos contribuir es a través de los objetivos de desarrollo de las Naciones Unidas como crear ciudades sostenibles, combatir la pobreza, reducir las inequidades y reducir la inequidad de género. Una de las conclusiones que me llevo es que no hay suficientes mujeres en las administraciones locales y creo que eso es muy importante.

¿No considera que, al establecer una nueva definición de ciudad, algunos territorios quedarían fuera de este concepto y perderían algunos de los beneficios que obtienen por ejemplo de los gobiernos nacionales?

Cuando hablamos de la Agenda Urbana no hablamos solamente de ciudades grandes. Aquí en Latinoamérica están acostumbrados a las ciudades grandes, pero en Europa la mayoría son pequeñas y medianas. Realmente queremos involucrarlas y también quisiéramos tener este acercamiento no solo para las áreas metropolitanas sino también para sus alrededores. Entonces cuando hablamos de la definición de las ciudades estamos muy conscientes de que las ciudades son muy diferentes en tamaño y en indicadores socioeconómicos. Pero hay algunas cosas que podemos priorizar.

Al estar en Ecuador quisiera mostrar mi simpatía por el terremoto. Sé que la Unión Europea ha apoyado en la emergencia y ahora estamos en algunas discusiones para entregar casi 40 millones de euros más y trabajar juntos en la reconstrucción como en la parte social de la Agenda Urbana.

Entonces deberíamos prepararnos no solo para expandirnos y modernizarnos, sino para enfrentar los desastres naturales como este. Entonces es muy importante que mostremos nuestra solidaridad en tiempos de crisis. Para nosotros fue un gran shock saber que más de 40 000 casas fueron destruidas. Ahora estamos trabajando mano a mano con las autoridades ecuatorianas para ver cómo podemos ayudar en la reconstrucción de estas viviendas.

El lema ‘ciudades para todos’ se ha usado para describir la esencia de la Nueva Agenda Urbana. Durante estos días se ha hablado mucho del tema de inmigración. ¿Qué lecciones les deja la crisis de refugiados que enfrenta Europa desde el año pasado y que podamos aprender en otros países?

Las administraciones locales de Europa lo hicieron bastante bien considerando que era una situación inesperada. Tener 10 000 inmigrantes por día fue un reto bastante fuerte especialmente para las ciudades pequeñas de 6 000 habitantes.

Durante la crisis me reuní con varios alcaldes de la ruta de los migrantes porque ellos fueron los que tuvieron que enfrentar de primera mano los efectos y tomar medidas urgentes para acomodarlos. Ahora creo que para los próximos años la palabra más importante sería la inclusión.

Es muy importante hacer que estas personas se sientan integradas dentro de la sociedad. Pienso que la segregación es una bomba nuclear para el futuro de Europa. Algunas de las cosas que han sucedido como los ataques terroristas perpetrados por ciudadanos europeos ocurren porque no se sienten parte de la sociedad.

Estamos trabajando para que las ciudades puedan integrar a estas personas. Creo que el error más grande es segregarlos. Hay que permitirles ir a las escuelas y ser parte de la sociedad. Suecia que lo está haciendo bastante bien, las ciudades los integran y los niños pueden ir a las escuelas. También he visitado algunos proyectos en Alemania.

Sabemos que hay una división entre aceptar o no aceptar, entre la zona este y oeste de Europa, que me preocupa mucho. Tengo esperanza de que todos entendamos que estas personas están buscando una vida mejor lejos de la guerra y es nuestra obligación ayudarlos.

¿Y cómo queda el tema de la seguridad?

También debemos pelear por nuestra propia seguridad, eso es muy importante. Por ese motivo como Unión Europea también queremos saber cuáles son las raíces de este proceso migratorio.

Hemos diseñado un plan de inversiones no solo para dentro sino también para fuera de Europa. Así podremos ayudar a las personas a establecerse. Hemos hecho este acuerdo con Turquía también. Aunque muchos solo están de paso también las ciudades deberán integrar a las personas que desean quedarse.

Con respecto a las ciudades sustentables, la mayor cantidad de energía que se consume proviene de las metrópolis. Por ejemplo, en Europa el 80% se consume en las urbes. ¿Qué medidas se están tomando en Europa para alcanzar este objetivo que está dentro de la Nueva Agenda Urbana?

Uno de los pasos más importantes para asegurar la eficiencia energética para las sociedades bajas en carbono es el Acuerdo de París. Hay proyectos piloto que están orientados en construir ciudades más verdes en todas partes. También impulsamos las iniciativas de movilidad con vehículos bajos en emisiones, incluyendo las bicicletas.

A través de la política, y en mi caso política regional, tratamos de cofinanciar metros en Atenas (Grecia), en Sofía (Bulgaria), y en muchas ciudades para tener medios alternativos de transporte para poder disminuir el tráfico y para crear conciencia de que la contaminación del aire es un reto de todas las personas y también del mundo entero. Tenemos que trabajar juntos y creo que este será uno de los temas que se tratarán en este programa de intercambio de experiencias entre ciudades.

También tenemos energía eficiente en los edificios. Uno de los problemas es la modernización de los edificios públicos. Esto no solo ayuda desde un punto de vista estético, sino que hay un impacto en su economía.

Sobre el programa de intercambio, ¿cómo pueden aplicar las ciudades para participar?

Ese sería el siguiente paso. Acabamos de lanzar el proyecto y ahora debemos identificar a las ciudades que puedan trabajar juntas. Yo quisiera también alentar a sus ciudades, Quito y sus alrededores, que se unan a nuestras reuniones.

Es un proyecto piloto que empezará en julio del 2017, así que todavía tenemos tiempo para seleccionar a las ciudades. Quisiéramos reunirnos en septiembre para invitar a los alcaldes de todo el mundo a Bruselas para relanzar esta cooperación internacional entre las ciudades.

Otro de los puntos más importantes dentro de la Nueva Agenda Urbana es el tema de la equidad. Es una de las preocupaciones más grandes, no solo en Latinoamérica sino en el resto del mundo. Hubo una marcha en Argentina luego de un nuevo asesinato a una chica de 16 años. ¿Cuáles son sus percepciones con respecto a este punto en la NAU?

Primero que nada, es un tema de derechos humanos. Lo que tenemos que pensar es que todos somos iguales y que las mujeres deben ser respetadas y defendidas. También vale la pena recalcar que hay que evitar que esta tragedia suceda de nuevo.

Creo que también es una responsabilidad de las naciones y también de los vecinos, de las regiones y de las ciudades. No debemos quedarnos de brazos cruzados y decir “así es la vida”; debemos actuar juntos. Creo que es muy importante crear conciencia y en cierta forma es bueno que la sociedad civil esté reaccionando como ocurre en Argentina. Sería una tragedia tomar estos hechos como si fueran normales.

Creo que es muy importante trabajar juntos. Estamos abiertos a trabajar con ustedes porque debería existir una coalición global para defender los derechos de las mujeres. Se debería luchar por la vida y también para que puedan acceder a algunas dignidades y cargos públicos. En Europa no tenemos muchas mujeres líderes en administraciones locales, por ejemplo.

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