29 de enero de 2018 00:00

Los controles a la madera se intensifican en el mundo

Panamá creó la Red por la Madera Legal para fortalecer los controles en su territorio y evitar el contrabando de madera ilegal en la zona de Darién.

Panamá creó la Red por la Madera Legal para fortalecer los controles en su territorio y evitar el contrabando de madera ilegal en la zona de Darién.

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Isabel Alarcón

El tráfico de madera es un problema que no respeta fronteras. El origen de los muebles, puertas, pisos y todo tipo de artículos fabricados con este material, puede estar relacionado con esta práctica ilegal, que causa daños irreversibles en los ecosistemas.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 30% de la madera comercializada actualmente en el mundo es ilegal y los bosques asiáticos y de América Latina son los mayores afectados. En el continente sudamericano, el crecimiento de la población y de las demandas del extranjero han originado que la práctica se intensifique en los bosques.

A diferencia de otros delitos, el tráfico de madera es difícil de contabilizar en cifras y hay pocos datos por región, pero su impacto en la naturaleza es evidente. David Romo, codirector de la Estación de Biodiversidad Tiputini de la Universidad San Francisco de Quito, explica que la deforestación relacionada al tráfico ilegal es incluso mayor a la asociada con una operación petrolera.

Las maderas finas, que son las más duras, son las más buscadas para esta práctica. Romo cuenta que este recurso se obtiene de los árboles que son de lento crecimiento. Puede tomar hasta 250 años para que el árbol que se taló con estos fines pueda volver a crecer.

Esta deforestación no solo tiene efecto en los árboles, sino en los animales que viven en estos lugares y en el equilibrio de los ecosistemas.

En la Amazonía, donde Romo trabaja, se escucha frecuentemente sobre decomisos de madera, dice. Junto con la zona norte del país, la selva Amazónica es uno de los sitios más vulnerables en Ecuador. A través de estos espacios se trasladan los recursos madereros a Colombia y a Perú.

En las fronteras y en territorio se realizan controles a cargo del Ministerio del Ambiente y de la Unidad de Protección del Medio Ambiente (UPMA) de la Policía Nacional, que lleva a cabo operativos en el país.

Ricardo Yánez, jefe de la UPMA, explica que estas acciones preventivas están intensificándose y se realizan tres tipos de controles a escala nacional. El primero se lleva a cabo en puntos fijos que están ubicados “estratégicamente” en las principales carreteras del país y son coordinados con técnicos del MAE, para hacer controles a los vehículos pesados.

Yánez cuenta que se verifican las guías de movilización de madera para saber el origen y destino de la madera. En estos documentos también consta la cantidad de recursos permitidos para transportar y las especies. Si el vehículo no cuenta con estas guías, es percibido como transporte ilegal, el material es decomisado y se inicia un proceso legal.

El segundo tipo de control es a través de patrullajes y operativos móviles para identificar los vehículos que trasladan madera. En estos controles también se verifican las guías. Según Yánez, en el 70% de los casos, la madera es decomisada porque los vehículos transportan más cantidad de la que están autorizados.

Otro tipo de operativos son los extraordinarios o de inteligencia. Estos están enfocados en obtener información base para identificar las rutas principales y así poder actuar. Durante el 2017, según datos de la UPMA, se retuvieron 13 006 m³ de madera, a diferencia del año anterior, cuando se decomisaron 13 377 m³ .

Yánez considera que hay una reducción en las cantidades retenidas debido a los controles que se están implementando. Durante el año pasado se llevaron a cabo dos operativos binacionales con Perú, y este año se busca fortalecer estos mecanismos internacionales. También existe un convenio con el MAE para el tráfico de flora y fauna. Según Yánez, el personal de la UPMA está capacitado para distinguir las especies y cuantificar en metros cúbicos la madera.

En países como Brasil se han creado fiscalías ambientales y se están aplicando sistemas con dispositivos electrónicos para monitorear el recorrido de la madera. En la frontera entre Panamá y Colombia se realiza otro operativo de fiscalización, que se inició este mes y se extenderá hasta mayo.

Para Romo es importante el control y, sobre todo, que las personas opten por otros productos que no sean realizados con madera fina.

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