30 de julio de 2016 00:00

12 contenedores de transporte para un pabellón temporal

La estructura de 12 contenedores se puede armar donde se requiera. Foto: www.designboom.com

La estructura de 12 contenedores se puede armar donde se requiera. Foto: www.designboom.com

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Redacción Construir (I)
construir@elcomercio.com

La utilización de contenedores o container en el diseño y construcción de elementos arquitectónicos de buenos estándares continúa ‘in crescendo’ en todo el mundo.

El nuevo pabellón container que el estudio People’s Architecture (PAO) acaba de finalizar en la norteña provincia china de Shanxi, es un ejemplo de esta apropiación de la versatilidad y eficiencia de estos objetos de acero para construir un conjunto de oficinas muy funcional y estético, explica el portal Designboom.

PAO diseñó un pabellón de 307,3 m² con 12 contenedores de transporte apilados en dos plantas: seis unidades de color amarillo superpuestos perpendicularmente por encima de seis contenedores rojos.

Un nivel del techo proporciona, además, espacio de recreación al aire libre. Los contenedores están desplazados para maximizar las vistas de los tejados y las zonas comunes de sombra en el suelo.

En el diseño interior, PAO privilegió los grandes ventanales en los extremos de cada contenedor. Los extremos de cada unidad cuentan con aberturas de altura completa, con ventanales de suelo a techo, permitiendo líneas de visión a lo largo de todo el edificio.

Mientras tanto, una caja en voladizo 7,5 metros es el punto de entrada a la terraza del edificio, dice Designboom.
Otra característica de este pabellón es que se ha concebido como una estructura temporal, que puede ser fácilmente desmontada y movida fácilmente a otros lugares donde se requiera.

Al ingresar al edificio, se observa un atrio de doble altura que conecta ambos niveles y diluye la percepción del contenedor como unidad independiente.

Otra característica de este pabellón es su emplazamiento en el terreno y el entorno. Esta ubicación tuvo como principal determinante la intención de extenderlo hacia la calle vecina, mostrando su actividad interior.

Internamente, se forma un atrio de doble altura en la que los dos niveles de contenedores se superponen. Los tonos escogidos (amarillo y rojo puros) tienen doble intención: alegrar el exterior y el contexto urbano. Estos dos mismos tonos dan a los interiores calidez, energía y positivismo.

Son, también, dos de los colores preferidos por el budismo, la religión predominante en la zona. El mobiliario interior es de corte minimalista.

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