18 de junio de 2015 12:28

Contaminar el planeta también es pecado

El Papa publicó hoy, 18 de junio, la encíclica sobre medioambiente en la que advirtió contra el comportamiento suicida de un sistema económico mundial que ha convertido el planeta en un "depósito de porquería". Foto: EFE.

El Papa publicó hoy, 18 de junio, la encíclica sobre medioambiente en la que advirtió contra el comportamiento suicida de un sistema económico mundial que ha convertido el planeta en un "depósito de porquería". Foto: EFE.

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Andrés Jaramillo
Coordinador (I)

La carta encíclica papal 'Laudato Si' no solo es la primera que Francisco hace de forma íntegra (en la última de 2013 también participó Benedicto XVI). También representa un hito porque centra la atención en el cuidado del medio ambiente. Por eso ya ha sido bautizada como la ‘encíclica verde’.

En el documento, que fue publicado por el Vaticano este 16 de junio del 2015, el papa Francisco se refiere al planeta como la ‘casa común’ y a su destrucción como una forma de pecado, pues –asegura- atenta contra la creación divina.

“Que los seres humanos degraden la integridad de la tierra y contribuyan al cambio climático, desnudando la tierra de sus bosques naturales o destruyendo sus zonas húmedas; que los seres humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire. Todos estos son pecados”, se lee en la página 8 de la encíclica.

De ahí que hace un llamado a arrepentirse del daño causado al ambiente, pero también a asumir cambios que permitan remediar la situación. No solo en cuanto al desarrollo de tecnología más amigable con el medio ambiente, sino a un cambio interno, individual, espiritual.

La encíclica se ha hecho pública en momentos claves para el mundo, en materia ambiental. En julio vence el plazo para evaluar los ocho Objetivos del Milenio. El séptimo precisamente tiene que ver con “garantizar la sostenibilidad del medio ambiente” y los indicadores disponibles aún no cumplen con las expectativas.

Para el 2010, por ejemplo, se esperaba cumplir con la conservación de la biodiversidad, con posibles consecuencias muy graves. Pero los hábitats de las especies en peligro de extinción no son protegidos adecuadamente hasta la actualidad, según la Organización de Naciones Unidas (ONU).

De igual forma se proyectaba incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente. Pero la tasa de deforestación, aunque muestra signos de remisión, aún es “altamente alarmante”, como refiere ONU. “Se necesita urgentemente dar una respuesta decisiva al problema del cambio climático”.

La encíclica papal también se da en el último tramo de la ruta hacia la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el cambio climático Paris-2015 (COP 21). Se espera que la cita, a la que acudirán los países de la ONU, devenga en un acuerdo que sea vinculante.

El reto es mayor porque los principales países emisores de gases de efecto invernadero como Estados Unidos y China se han mostrado reacios históricamente. Incluso se negaron a firmar el Protocolo de Kioto (suscrito en 1997) para reducir las emisiones, que fue el precedente del encuentro que se hará en diciembre en Paris.

El papa Francisco, en su encíclica, hace una referencia a lo que han sido las discusiones de las potencias, aunque no directamente. En la página 13 señala que los esfuerzos hechos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental se han frustrado por el “rechazo de los poderosos” y también por la falta de interés de los demás.

Hizo un llamado a las personas a proteger el ambiente independientemente de su fe. “Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades”.

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