17 de agosto de 2016 12:49

La contaminación afecta a los niños de Quito

Existen partículas 25 veces más finas que las PM 2,5 y son las más peligrosas porque llegan con más facilidad a cualquier parte del cuerpo.

Existen partículas 25 veces más finas que las PM 2,5 y son las más peligrosas porque llegan con más facilidad a cualquier parte del cuerpo. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Valeria Sorgato
Redactora (I)

La pared de la carótida de los niños en Quito que vivían entre los 0 y 100 metros de una vía muy transitada (más de 10 0000 vehículos diarios) era 15% más gruesa que la de los niños que residían a más de 200 metros de la carretera. Esta fue una de las conclusiones de un estudio con datos recolectados en el 2010 (la información se analizó en un tiempo aproximado de cuatro años) y publicado recientemente por científicos ecuatorianos e internacionales de la Universidad Central del Ecuador, la Universidad de Texas y la Universidad de Nuevo México.

Los vehículos emiten diferentes tipos de gases tóxicos a la atmósfera. René Parra, profesor de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y que no estuvo ligado a la investigación, explica que las partículas finas PM 2,5 -que son 20 veces más pequeñas que el grosor de un cabello- son una mezcla de moléculas tales como: CO2, CO, NO, carbón, ozono y otros productos secundarios como nitratos y ácidos orgánicos e inorgánicos.

Existen partículas 25 veces más finas que las PM 2,5 y son las más peligrosas porque llegan con más facilidad a cualquier parte del cuerpo. Según Rodrigo Armijos, el autor del estudio, muy pocas ciudades en el mundo monitorean estas partículas, conocidas como ultrafinas o PM 0,1.

Los científicos investigaron el efecto del PM 0,1 en la pared de la carótida de niños entre 7 y 12 años de tres escuelas en el Camal (el sector más contaminado, según ellos) Cotocollao (medianamente contaminado) y Los Chillos (menos contaminado).

Al respirar, las partículas ultrafinas son transportadas por la sangre hasta las arterias, tal como la carótida. El cuerpo detecta unos compuestos extraños y la grasa en la sangre empieza a acumularse en la pared de la arteria. Esta alteración se la conoce como aterosclerosis y con el tiempo resulta en infartos del cerebro o corazón.

Si bien otros factores como la dieta y el sedentarismo también influyen en el desarrollo de enfermedades cerebrovasculares, la Agencia Internacional de Energía señala que las partículas finas son responsables de 6,5 millones de muertes en el mundo cada año.

Los expertos estiman que 600 millones de ciudadanos, la mayoría niños, a escala global están expuestos constantemente a la polución del aire proveniente de los vehículos. En Quito, un estudio de la Facultad de ingeniería Ambiental de la USFQ sostiene que el 82,5% de PM 2,5 son emitidas por vehículos a diésel.

Uno de los principales problemas de la contaminación del aire en el Ecuador es que la mala calidad del combustible fósil no permite tener buses con tecnología moderna. “Para tener buses que no contaminen y sean de una buena tecnología como aquellos de Euro 6 se necesita un combustible de 10 ppm (partículas por millón de azufre), mientras que nosotros utilizamos uno de 500 ppm”, dice Liliana Lugo, directora de políticas y planeamiento ambiental de la Secretaría del Ambiente de la ciudad.

La contaminación afecta a todos. Este primer estudio en niños sobre los efectos de la polución permite prevenir y revertir las enfermedades a temprana edad. Una dieta antioxidante, deporte y taparse la nariz y boca en la calle son algunos consejos de Armijos.

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