10 de octubre de 2015 00:00

El consumo de moda en quito evoluciona

‘diy’ La costura. Esta escuela —Moscú y Checoslovaquia— ofrece el título de corte y confección. Hay otros cursos, como ilustración de moda o confección de disfraces. En enero, se abrirá una sucursal en Cumbayá, en la que se darán clases de fotografía y pe

‘diy’ La costura. Esta escuela —Moscú y Checoslovaquia— ofrece el título de corte y confección. Hay otros cursos, como ilustración de moda o confección de disfraces. En enero, se abrirá una sucursal en Cumbayá, en la que se darán clases de fotografía y periodismo de moda y otros. Foto: EL COMERCIO

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Ana Cristina Alvarado

La moda es un tema cada vez más recurrente en el Ecuador. La oferta y la demanda crecen, apoyadas en pasarelas como el Designer Book, en Guayaquil, o el Runway, en Quito. Esto se conjuga en una época en la que el flujo de información permite que la gente se eduque en lo visual a través de las pantallas. Redes sociales como Instagram o Pinterest son la fuente de inspiración, que ayuda a subir la barra y a crear el mercado.

Los protagonistas de este nicho han evidenciado la evolución y se muestran optimistas hacia el futuro. Anabel López, diseñadora quiteña, dice que ahora hay un mayor interés por la moda. “Hasta hace cinco años, la mayoría de mis clientes eran señoras, que por tradición se mandaban a hacer sus prendas. Ahora, las jóvenes son las que están interesadas en el diseño de autor, en tener ropa exclusiva y en expresarse a través de la moda”, afirmó.

En el verano de este año, López abrió el Fashion Studio For Kids, un espacio dedicado a enseñar diseño a niños de 7 a 15 años. El ‘do it yourself’ (‘DIY’) o hazlo tú mismo es una tendencia cuyo auge se evidencia en la búsqueda de conocimiento para elaborar prendas que les gustan, con sus propias manos. Si bien para muchos Internet es la escuela más accesible, aprender junto a una profesional de forma personalizada, es un gran punto a favor.

Pero esta no es la única iniciativa de este tipo. La Costura es una escuela de patronaje y confección que es pionera en su tipo por atraer a un público de clase media y media-alta. Marisol de Otero trajo esta franquicia de Barcelona y aunque al principio fue difícil abrirse paso, ahora se sorprende por la cantidad de gente interesada en este consumo alternativo.

Otro sector que ha podido comprobar estos cambios es el textil. Jenny Jordán, representante de la importadora de telas Fantasy Fabrics, asegura que se ha incrementado la confección nacional. Sin embargo, cree que debe haber incentivos, ya sea en forma de exoneraciones a las importaciones, con el fin de que lo local sea competitivo con respecto a lo importado. Como diseñadora y experta en textiles, Jordán asegura que la producción nacional está dejando de ser conservadora.

Este no es un fenómeno que está sucediendo en Quito. Estefanía Cardona, bloguera de Lifestyle Kiki y especialista en marketing de moda, dice que también está pasando en Guayaquil y Cuenca. Explica que el consumo en la historia contemporánea ha estado centrado en centros comerciales, pero que cada vez más se busca lo personalizado. Esto, junto a la mayor visibilidad de los diseñadores empieza a cambiar el sistema de la moda y a trascender el nicho cerrado.

Nuevas dinámicas hablan de un consumidor más informado, que busca prendas personalizadas o únicas

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