Unas urbes que atrapan foráneos

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Víctor Vizuete. Editor

Ya no es una novedad o una novelería: cada vez son más los extranjeros que eligen vivir en el país; especialmente en ciudades como Cuenca, Cotacachi y Manta.

Los valles de Vilcabamba y Malacatos, ambos en la sureña provincia de Loja, dejaron de ser los únicos búnkers donde se refugiaban quienes huían del estrés del 'Primer Mundo' y buscaban la tranquilidad y la paz que da el agro nacional.

¿Cuáles son los anzuelos de estas urbes para atrapar a los foráneos? Son lugares sin ese atosigante ajetreo de las metrópolis y donde se vive bien, se trabaja razonablemente menos, hay buenas instituciones educativas y de salud, todo queda relativamente cerca. El clima agradable durante casi todo el año completa el menú.

Todas esas variables urbanas han configurado, asimismo, un nuevo perfil del universo de visitantes.

Los jubilados con una buena pensión que eligen como residencia permanente esos entornos forman parte del pasado. Y aunque todavía hay muchas personas de la tercera edad que hacen eso, este colectivo se ha ampliado e incluye parejas con hijos y jóvenes que escogen Ecuador como su país de acogida.

¿Las naciones de donde provienen? La mayoría es estadounidense, pero hay muchos de Reino Unido, Noruega, Alemania, Bélgica, Holanda y Australia.

Esta irrupción foránea también tiene otra arista positiva: el boom inmobiliario que viven Manta y Cuenca, principalmente. Un ejemplo fehaciente de este despegue es el acantilado mantense, en la zona de Barbasquillo, que ahora luce lleno de nuevos y modernos edificios de departamentos.

Qué ironía: ellos llegan mientras muchos ecuatorianos solo quieren salir.

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