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‘Tips’ para vender una casa usada

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16 de March de 2012 13:16

Ante la gran oferta de inmuebles nuevos -de todo tipo- que vive el país actualmente, vender una casa usada puede convertirse en un serio problema.

Y eso si es que el bien se encuentra en buen estado de conservación y el barrio donde está emplazado tiene buenas características urbanas y sociales.

Si la vivienda no cumple esas condiciones es más difícil todavía, como lo comprueba Olga Espinosa, una señora que trata de vender desde hace dos años su propiedad ubicada en Los Dos Puentes, al sur de Quito.

Y es que en esta coyuntura ya no basta con el típico cartel de colores vivos colgado en el balcón o la puerta de la casa o con el anuncio ‘de boca en boca’; el vendedor de un inmueble usado debe exprimir todas las posibilidades para seducir al comprador, que ahora más que nunca tiene mucho donde elegir.

La compra de una vivienda usada puede ser una buena elección pues, generalmente, tienen un precio más asequible que las nuevas. Y son -en promedio- más grandes que las actuales.

Patricia Gordillo, asesora inmobiliaria, explica que antes de decidir la compra de una vivienda, primero se debe tomar en cuenta las necesidades. Para esto se plantean interrogantes como cuántos dormitorios necesita, cuántos miembros son en la familia, el presupuesto, la ubicación, la seguridad.

La especialista aclara que un inmueble nuevo tendrá más valor que uno usado. Por ejemplo, según Gordillo, en zonas urbanas que son consideradas nuevas centralidades en Quito, como La Carolina, El Bosque, entre otros, el costo del m² de casas nuevas puede llegar a costar USD 1 300. En viviendas usadas, en cambio, el costo del m² puede costar hasta unos USD 300 menos.

Entonces, ¿por dónde debe empezar la estrategia para vender el inmueble en cuestión? Pues por el precio.

Obviamente, explica el arquitecto avaluador Fernando Almeida, ese valor no debe sobredimensionarse sino estar totalmente ajustado con la realidad.

Para acercarse lo que más se pueda a ese precio real, explica el portal www.consumer.es, el dueño debe hacer un estudio de mercado. Comparar con otras casas cercanas también en venta o, asimismo, mirar los precios de casas parecidas en barrios, igualmente, de similares condiciones urbanísticas.

La vieja fórmula de ‘no tengo ningún apuro’ ya no funciona en los momentos actuales.

Los corredores de bienes raíces estiman que una casa de segunda mano tarda hasta un año en venderse. Y eso luego de que el precio se ha ajustado al cm.

Pero el ajuste monetario no es el único elemento que logrará que su casa se venda, explica Consumer. Es necesario que usted eche mano de otras armas, incluida la tecnología.

Eso no quiere decir que usted deseche de plano el tradicional cartel de ‘Se vende’ acompañado de los infaltables números telefónicos. Eso también ayuda, pero hay que ir más allá y confiar en otras alternativas.

Internet es un medio cada vez más socorrido. Elaborar un buen anuncio digital, que recoja con precisión toda la información -incluida una buena fotogalería- y colgarlo en uno de los portales especializados en inmobiliaria que existen es una buena decisión.

Este diario, por ejemplo, tiene un portal de ese tipo: inmuebles.elcomercio.com.

Pero eso no es todo, explica Almeida. Mostrar una casa limpia, aseada y atractiva le hará ganar muchos puntos. Por esa razón, merece la pena darle una buena mano de gato.

Preste atención a las instalaciones de agua potable y electricidad, dice Consumer. Descuidar su aspecto resta muchos puntos y suma años de ‘senectud’ al inmueble, aunque no tenga muchos años de construido.

Otra cosa que no debe olvidar: la limpieza de la vivienda, especialmente de la cocina y el baño. Elimine, asimismo, todos los muebles en mal estado.

No olvide nunca
Revise las  instalaciones . Busque un criterio técnico sobre el estado de conexiones  de electricidad, gas y agua potable.

El sector,  los años de construcción y el estado de la edificación son gravitantes en la venta.

Programe las   visitas cuando haya menos gente en la casa: es más fácil vender un inmueble desocupado que uno habitado, por la tranquilidad.


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