14 de December de 2012 17:56

Un rincón campestre de Mejía que renace

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La hermosa construcción rodeada por explanadas verdes atrapa. Su tradicional construcción se mantiene intacta a través del tiempo, gracias al celo de la familia Lasso, su dueña desde 1746. Se trata de la hacienda Hualilagua de Jijón.

La hacienda, propiedad de Rodrigo Lasso, es considerada una joya arquitectónica del cantón Mejía. Tras varios años de análisis, el clan tomó la decisión de rehabilitarla para preservarla y compartirla. Los trabajos se iniciación en el 2009. “Han sido varios años de ardua y constante lucha”, comenta José Elías Lasso, hijo de Rodrigo.

Al entrar al lugar, un aire de tradición atrapa. Los pisos de piedra con hueso de canilla de vaca se destacan. Amplias paredes fabricadas con adobe dan la idea de amplitud.

En el centro de la estructura se encuentra un patio central. Con una pileta en la mitad, rememora el tiempo en donde ese lugar se utilizaba como patio central de la casa. Ahora, este espacio tiene una celosía de vidrio sostenida por grandes vigas y columnas de madera pintadas de rojo.

Rodeando este espacio central se encuentran las alas o cuartos de la casa. A un costado, la primera puerta de madera oculta dentro una capilla. Una combinación de colores amarillos y azules guardan historia y tradición y generan un ambiente acogedor.

Al seguir con el recorrido, una nueva puerta revela otro rincón. El amarillo sigue dominando y resalta un amplio ventanal que da paso a una majestuosa vista.

La influencia de épocas pasadas matiza el espacio. El mobiliario también es ecléctico. Hay sofás clásicos, republicanos…

En esta sala la decoración es un factor determinante. En el lugar donde se une la pared con el techo se destacan cenefas realizadas en yeso.

Además, todos los candelabros de la casa se hallan rodeados por rosetones de yeso, elaborados a mano por los señores Montenegro, que tienen su local en el centro de Quito.

Lasso comenta que otro detalle en la rehabilitación de este lugar fue el hecho de que el suelo fue inventariado. Es decir, que cada una de las piezas de madera fue enumerada y luego vuelta a colocar en su sitio original.

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