Montecristi tiene un nuevo fortín para la recreación

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Patricio Ramos.  Redactor

Disfrutar de la naturaleza y conocer la cultura y la arquitectura de Manabí es posible en un solo lugar: Montecristi.

A pie o en bicicleta, el transeúnte puede admirar la versatilidad de usos de la caña guadúa y también conocer sobre la preservación de la vegetación autóctona de Manabí.

Seis terrazas al pie del cerro fueron aprovechadas para ejecutar el proyecto de conectividad e integración urbana de Montecristi con el Centro Cívico Ciudad Alfaro.

El proyecto -que será inaugurado el fin de mes- fue implantado en las terrazas de mediana pendiente que son parte de la estabilización del cerro de Montecristi, bajo el Centro Cívico Ciudad Alfaro, exsede de la Asamblea Nacional, Se aprovecharon los desniveles aterrazados, con alturas de entre 5 y 11 metros, para diseñar el paseo lúdico, que es único en su género en Manabí.

Las seis terrazas se conectan a través de camineras tipo sendero, que fueron trabajadas con mural y guachapelí. En la primera terraza está la zona para estacionamiento de vehículos. El piso allí es de adoquín ecológico. También existe un área de descanso, comenta Kléver Giler, residente de obra que fue ejecutado por la constructora Flavepa, contratada por el Ministerio de Cultura, entidad que financió su edificación.

En la segunda terraza están las áreas verdes, una plazoleta para descanso. En el tercer nivel se ubicaron los juegos infantiles y geriátricos, un espacio para bailoterapia y las baterías sanitarias.

En la cuarta terraza está la zona deportiva: dos canchas, de voleibol, una de fútbol con césped sintético y una de usos múltiple. Todas están iluminadas.

En el quinto módulo se ingresa a la naturaleza pura. Grandes ceibos, acacias, samanes y algarrobos cubren con sus sombras incluso las caminerías.

La sexta terraza pone en escena los cuatro elementos vitales de la naturaleza: fuego, tierra, aire y agua. Ahí existe un pequeño lago, una pileta, un espacio al aire libre con graderíos de madera donde se realizarán encuentros culturales y exposiciones artísticas.

Desde las seis terrazas hay una vista panorámica de Manta, Jaramijó e, incluso, Crucita. La caña guadúa fue aprovechada para la construcción de elementos de sombra y las estructuras para los letreros informativos. En las zonas de esparcimiento donde están ubicados los juegos infantiles y los elementos para ejercicios de adultos mayores fue colocado césped sintético.

La iluminación es protagonista en el paseo lúdico. Para lograr un atractivo efecto visual nocturno se habilitaron 160 postes y 350 ojos de buey con tecnología LED. El paseo puede ser visitado 18 horas al día.

Las caminerías tienen 4 km de longitud. Hay cuatro accesos. Tres se inician en la calle Rocafuerte ubicada detrás de la basílica de la Virgen de Monserrate y uno en Ciudad Alfaro.

36 000 plantas nativas de la Costa fueron sembradas. Son especies de raíces profundas para proteger las terrazas.

El riego de las áreas verdes se realiza por goteo y aspersión y el agua proviene de una cisterna con capacidad para 80 metros cúbicos.

3 millones  140 000 dólares es el costo de la obra.

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